AMENAZA A GROENLANDIA
Lisa Bundgaard mediadora cultural inuit: "Los groenlandeses somos orgullosos, Groenlandia no se vende"
Lisa Bundgaard Jensen es de origen inuit y trabaja como mediadora cultural en Dinamarca. Asegura que hay que tomarse la amenaza de Trump en serio y que el pueblo Groenlandés es orgulloso y podría levantar las armas en contra del imperialismo de EE.UU.

Publicidad
Seis mil kilómetros separan a Venezuela de Groenlandia, pero tras el ataque a la capital, Caracas, para detener al expresidente Nicolás Maduro el pasado sábado 3 de enero, se encendieron todas las alarmas en la isla de Ártico. La amenaza de Trump se hizo realidad y de la misma manera Dinamarca y Groenlandia temen que la amenaza se convierta en un hecho. Fue uno de los mensajes de Trump al llegar al poder "por las buenas o por las malas" su objetivo era, y es, quedarse con Groenlandia. Los moradores de la isla más grande del mundo tienen miedo, y se toman en serio las palabras del presidente norteamericano, asegura Lisa Bundgaard Jensen, mediadora cultural inuit. Lisa se encarga de explicar en Dinamarca, donde reside, y allí donde quieran escucharla, cómo se vive en su isla, cómo son sus moradores, sus costumbres... La experta dice que la gente de su país está preocupada.
El 85% dijo no a EE.UU.
Los groenlandeses hablaron alto y claro en contra de su anexión a EE.UU. en enero de 2025. Una encuesta reveló que el 85% de los groenlandeses se oponía a formar parte de Estados Unidos, mientras que solo el 6% lo apoyaba. Sin embargo, el 56% dijo que votaría a favor de la independencia en un referéndum. Eso es lo que llevan pidiendo desde hace casi 300 años: la independencia. Pero como la propia experta reconoce, "conseguir una autonomía plena en Groenlandia es muy difícil".
David contra Goliat
La experta inuit sabe que la lucha contra el gigante norteamericano es una batalla perdida, pero no por eso, van a dejar de pelear. Los groenlandeses son "orgullosos" en el buen sentido de la palabra, y defensores de sus costumbres y su naturaleza. No descarta Lisa Bundgaard, que tomen las armas, las mismas que usan a diario para cazar. En Groenlandia el uso de las armas es libre, y se pueden comprar en los supermercados, en eso coinciden con los norteamericanos, y esta vez en lugar de apuntar a un animal para su supervivencia diaria, quizás las apunten contra un invasor. Espera Lisa Bundgaard, no tener que llegar a una situación de violencia, entre otras razones, y es más que realista en este sentido, porque la batalla duraría 20 minutos. En la isla más grande del planeta viven 57.000 personas y son pescadores, cazadores, artesanos, marineros, científicos, su vida no gira en torno a la lucha.
Las intenciones de Trump
Trump es terror y es miedo, dice Lisa. Los argumentos del presidente norteamericano son absurdos. Uno de ellas, la seguridad, no se sustenta. Groenlandia y Dinamarca han sido desde hace décadas fieles países colaboradores con EE.UU. Durante la Segunda Guerra Mundial, el embajador danés Kauffmann firmó un acuerdo con los estadounidenses que permitía tener hasta 28 bases militares en la isla. El territorio sirvió, y todavía sirve, como escala para aviones, barcos y misiones de vigilancia. Ahora el número de bases militares norteamericanas se ha reducido de 28 a una. Antes conocida como Thule, ahora Pituffik. La experta ve, en realidad, que el interés por su país reside en las tierras raras o "únicas" como ella les llama, por la riqueza del subsuelo y por la situación estratégica entre continentes.
Groenlandia no se vende
El futuro de los groenlandeses es la independencia total de cualquier país, dice la experta, aunque sabe que es difícil, pueden ser considerados como daneses. En 1979 la isla adquirió el estatus de territorio autónomo tras un referéndum en el que se decidió que el gobierno local se encargaría de la mayoría de los asuntos, mientras que otro referéndum en 2009 aprobó una ley para ampliar las competencias del gobierno local, abriendo la puerta a su independencia total. Por eso, no quieren depender ni de Dinamarca, ni de Estados Unidos, aunque tampoco quieren cortar de raíz su relación con los daneses. Lo que tiene claro Lisa Bundergaard es que EE.UU. no ha sido, precisamente, respetuoso con sus moradores más antiguos, esos que defendían las tierras y la naturaleza americana y saben que tampoco serían benignos con los pueblos y costumbres inuits.
Más Noticias
Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.
Publicidad









