Amanda Knox ha vuelto a verse cara a cara con los medios italianos que, desde el principio, la sentenciaron como culpable del crimen.

"Para el mundo, yo no era una acusada, inocente hasta que se probara mi culpabilidad, era una zorra astuta, psicópata, sucia y drogadicta. Culpable hasta que se demostrase lo contrario", ha dicho Knox.

Durante el discurso, las lágrimas han impedido en varias ocasiones que Amanda lanzase su mensaje reivindicando su inocencia.

"La investigación estaba contaminada, el jurado, corrompido, fue imposible un juicio justo para mí", sentencia Amanda Knox.

Los hechos se remontan a 2007, cuando Meredith Kercher, una británica con la que compartía piso en Perugia, Italia, es hallada muerta con 47 puñaladas. Amanda y su novio, el italiano Raffaele Sollecito, son juzgados. La sentencia afirma que Meredith ha sido asesinada por resistirse a participar en una orgía.

Tras diferentes recursos, el tribunal Supremo dictamina que se han producido fallos durante la investigación y la pareja es exculpada tras pasar cuatro años en prisión. El único que permanece en la cárcel es Rudy Guede, un marfileño, condenado por colaborar en el asesinato y haber violado a la víctima.

Hasta ahora, quién asesinó a Meredi sigue siendo un misterio, mientras Amanda tiene que seguir defendiendo que ella no fue doce años después.