Una nueva imagen vuelve a sacudir las conciencias sobre los problemas de la inmigración. En las orillas del río Bravo, en la frontera de México con Estados Unidos, han aparecido los cadáveres de un padre y su hija de menos de dos años. Son Óscar y Valeria Martínez, de El Salvador.

Según han informado los familiares, llegaron a Matamoros (Tamaulipas) unos días antes. La zona está colapsada por la llegada de inmigrantes cuando se ha complicado la situación en la frontera por el acuerdo entre la administración Trump y el gobierno mexicano. La lista de espera en la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de EE UU parece que motivó el intento de cruzar a través del río. Muchos piensan que si llegan nadando les van a dar asilo.

El drama tiene algunos ingredientes todavía más tremendos. El padre cruzó con la niña y cuando regresó para pasar con su mujer la niña volvió al agua. El intento de rescatarla terminó en que la corriente se llevó a los dos. La niña aparece con parte del cuerpo metido en la camiseta de su padre, como si hubiera intentado sostenerla para que no se la llevara la corriente con la prenda.

El suceso recuerda la imagen del niño sirio que apareció ahogado en 2015 en una playa de Turquía y que hizo patente el drama de la inmigración en el Mediterráneo.