El estrecho de Ormuz es un pequeño lugar en el mundo que estos días se ha colocado como el epicentro de la tensión mundial. Por ahí pasa el 30% del petróleo que se produce, en barcos que atraviesan la lengua de mar y que llevan 17 millones de barriles de crudo al día.

Varios de esos buques han sufrido ataques en el último mes. Estados Unidos acusa de esos sabotajes a Irán, y el país de los ayatolás amenaza con cerrar el estrecho y paralizar el transporte del petróleo.

Eso podría desatar primero una subida del precio del petróleo y, lo que es más grave, "la madre de todas las guerras", como ha advertido Irán. Este domingo hasta el Papa ha pedido que se rebaje la tensión dialéctica.