La fotografía de una niña de cinco años agarrando la camiseta de su hermana de siete meses para que no cayera a los escombros tras los ataques aéreos en el norte de Siria ha conmocionado al mundo.

En la imagen se puede ver además al padre de las niñas, horrorizado, tratando de sacar a las pequeñas de los escombros del edificio en Idlib, después de los bombardeos que ha sufrido la ciudad.

"Al principio no podía ver nada por los escombros y el polvo, pero luego se escuchaban los sonidos de los bebés, los niños y el padre", relata el periodista que grabó la escena, que explica que las niñas y el padre gritaban tanto como sus pulmones le permitían para conseguir ayuda y evitar caer desde una altura de cinco pisos.

Las niñas fueron trasladadas a un hospital. Allí la hermana mayor murió a causa de las graves heridas que tenía después del derrumbe mientras que la pequeña, de siete meses, se encuentra en estado grave. La madre de las pequeñas, según recoge la 'BBC', murió también durante los bombardeos.

La ONU condena el silencio internacional

Un total de 103 personas, entre ellas 26 niños, han muerto en una decena de bombardeos perpetrados por el Ejército sirio y sus aliados en los últimos 10 días en Idlib y Alepo (noroeste del país), informó Naciones Unidas, que además criticó el silencio de la comunidad internacional ante estos hechos.

Estos ataques aéreos se producen en medio de una "aparente indiferencia internacional", criticó en un comunicado la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

La alta comisionada advirtió también que pese a las peticiones de la ONU para que estos ataques no se dirijan contra objetivos civiles "el Gobierno sirio y sus aliados ha continuado atacando instalaciones médicas, colegios y otras infraestructuras como mercados o panaderías".

La expresidenta de Chile recordó que los ataques contra civiles son crímenes de guerra y que por lo tanto "aquellos que los llevan a cabo son criminalmente responsables de sus acciones". Bachelet recordó que desde 2011 han muerto "cientos de niños, mujeres y hombres, tantos que no es posible dar una estimación creíble de la cantidad", y que en los primeros años del conflicto el mundo mostraba una "preocupación considerable", pero ahora la respuesta "parece ser un encogimiento de hombros colectivo".