Petroleros

Juan Rodríguez Garat, exalmirante de flota, sobre la "guerra" de los petroleros: "Trump solo cree en la ley del más fuerte"

Moscú calificó la incautación del petrolero con bandera rusa como una violación del derecho internacional.

Juan Rodríguez Garat

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La presión de Estados Unidos sobre las exportaciones de petróleo venezolano se ha intensificado en los últimos días tras la crisis política y militar abierta entre Washington y Caracas. En este contexto, la Marina y la Guardia Costera estadounidenses han interceptado y abordado varios buques petroleros sancionados, acusados de evadir restricciones financieras y transportar crudo venezolano u otros hidrocarburos radicados en las redes conocidas como "flota oscura".

Este tipo de embarcaciones, incluidas las que utilizan banderas de conveniencia o cambios de identificación, han sido objeto de persecuciones prolongadas en aguas internacionales. Uno de los casos más destacados en los últimos días ha sido la captura del petrolero "Marinera" (anteriormente Bella 1), interceptado en el Atlántico Norte tras más de dos semanas de seguimiento por parte de la Guardia Costera de EEUU y buques de apoyo.

Las autoridades norteamericanas alegan que formaba parte de una operativa para eludir sanciones y transportar petróleo sancionado desde Venezuela, motivos por los cuales se emitió una orden judicial estadounidense para su abordaje. Paralelamente, otro buque, el "M/T Sophia", fue interceptado cerca del Caribe.

Estas acciones no han quedado sin respuesta diplomática: el gobierno de Moscú calificó la incautación del petrolero con bandera rusa como una violación del derecho internacional, aludiendo en particular a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, que garantiza la libertad de navegación en alta mar y limita el uso de la fuerza contra embarcaciones registradas en otro país. Rusia ha exigido además el trato "humano y digno" para la tripulación del buque y su repatriación, acusando a la operación de constituir un acto ilegal en las aguas internacionales.

Juan Rodríguez Garat sobre la guerra de los petroleros

Preguntado por la posible participación de un buque español en la operación, el almirante retirado Juan Rodríguez Garat fue tajante al señalar que no dispone de información al respecto, subrayando que su situación de retiro le impide conocer detalles operativos actuales. En sus palabras, dejó claro que "no, no" tenía ninguna noticia de que un barco español hubiera participado en el abordaje, insistiendo en que "yo ya estoy retirado, evidentemente no tengo ninguna noticia de lo que pueden haber hecho". Aun así, explicó que los hechos ocurrieron "muy lejos de España" y que lo único confirmado es la implicación de "un petrolero británico", por lo que, a su juicio, "no hay ninguna necesidad de que un petrolero español haya estado implicado también".

Rodríguez Garat matizó que, en el ámbito naval, no sería extraño que algún buque se encontrase en la zona con funciones de apoyo logístico, algo que definió como una práctica habitual entre marinas aliadas. Recordó que "nosotros también lo hacemos al revés", en referencia al apoyo a petroleros norteamericanos, y explicó que un buque puede desplazarse "desde cualquier punto del Mediterráneo, por ejemplo, hacia Islandia" para participar en este tipo de operaciones. En ese sentido, aclaró que, si se hubiera suministrado combustible en la mar, "sería un acto normal entre dos marinas", aunque volvió a insistir en que no tenía noticias de que eso haya ocurrido en este caso.

En cuanto a la valoración jurídica y política de la operación, el almirante consideró que el asalto al petrolero de bandera rusa es "difícil de juzgar desde el punto de vista del derecho marítimo internacional". Explicó que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar "solo permite abordar buques en alta mar por supuestos tan extraños como la piratería o el tráfico de esclavos, que no pertenecen ya al mundo de hoy". No obstante, introdujo un matiz al recordar que cualquier buque de guerra puede abordar embarcaciones sin bandera, y que en este caso existieron circunstancias anómalas: el petrolero "cuando empezó la persecución tenía bandera de Guyana y el nombre Bela I, que se cambió de nombre en plena persecución".

A juicio de Rodríguez Garat, ese cambio de identidad permite "imaginarse o no que hay un fraude de ley", lo que habría llevado a Estados Unidos a "tirar por la calle del medio y decidir el abordaje". Reconoció que se trata siempre de "supuestos difíciles", pero afirmó que a Washington "le importa realmente muy poco esta dificultad legal". En ese contexto, fue especialmente crítico al señalar que el entonces presidente estadounidense "ha demostrado en sucesivas ocasiones que el único derecho en el que cree es el de la ley del más fuerte", razón por la cual, según dijo, "ha decidido hacerlo".

Sobre la reacción rusa, el almirante destacó que Moscú ha optado por una respuesta contenida, ya que "ha condenado el hecho, pero nada más", interpretando el incidente como "un episodio más en esta lucha de los petroleros para bloquear el petróleo en el mar".

Finalmente, al ser preguntado por la posibilidad de que un submarino ruso estuviera escoltando al petrolero, Rodríguez Garat descartó rotundamente esa hipótesis, asegurando que "no me parece que tenga ningún sentido". Argumentó que un submarino sumergido "prácticamente no puede hacer nada" y que, en superficie, "se convierte en algo muy vulnerable", concluyendo que "no tiene mucho sentido mandar un submarino a escoltar a un petrolero", aunque admitió que "cosas más extrañas se han visto en la mar".

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