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La pieza es de gran valor y tiene 1700 años de antigüedad

Una joven devuelve la puerta de una iglesia robada en Siria por yihadistas

Una casualidad y un gesto de buena voluntad lograron que Ana, una joven de nacionalidad siria, recuperara la valiosa puerta de la iglesia de su pueblo natal robada por yihadistas durante un combate. La pieza tiene una antigüedad de más de 1700 años y había llegado, de manera fortuita, a manos de su casero en Beirut.

Fátima Subeh | Madrid
| 17.08.2015 20:00

Ana vive en un barrio de la periferia de Beirut. Nació en la localidad siria de Malula, pero la guerra la obligó a exiliarse. Vivió en Madrid durante un tiempo. La añoranza hizo que finalmente se instalara en Líbano,  más cerca de su tierra.

Un día, el casero de su vivienda le comunicó que tenía guardada un valiosa pieza perteneciente a la iglesia de San Sergio, la iglesia de Malula. Se trataba de la puerta de entrada. La madera tenía diecisiete siglos de antigüedad. Había llegado hasta él gracias a un musulmán que en lugar de venderla prefirió regalarla a un cristiano.

Con la ayuda del Ministerio de Asuntos Exteriores sirio, Ana logró trasladarla y llevarla al templo de donde había sido robada. Para ella, su familia y el resto de los habitantes de Malula el regreso de la antigüedad fue una fiesta.  Bailaron y rieron juntos.  Aunque no puede olvidar el sufrimiento de su familia durante los duros combates que sufrieron en 2013. En aquél momento, ella se encontraba refugiada en Madrid.  El pueblo, desde los ataques de los yihadistas, ha organizado grupos de autodefensa para controlar su seguridad.

La destrucción que ha sufrido el patrimonio cultural de Oriente Próximo en los últimos años resulta difícil de evaluar todavía en medio de la guerra, y los peores destrozos no se deben sólo a los yihadistas, sino a los combates y bombardeos. Cuatro de los seis sitios sirios declarados por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad han padecido daños considerables y alguna de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo, como Alepo yacen en ruinas.

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