José Manuel Santos

José Manuel Santos, expresidente de Colombia, sobre la negociación con las FARC: "Lamento haberme demorado tanto"

Entrevista a José Manuel Santos, el expresidente de Colombia que lideró el proceso de paz en el país. Acabó con las FARC y recibió el Premio Nobel de la Paz.

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José Manuel Santos, expresidente de Colombia, explica en esta entrevista los detalles de las negociaciones con las FARC, los momentos más emotivos y cómo es su vida en la actualidad.

¿Cómo nació la idea de un proceso de paz en Colombia?

Pensé que Colombia no podía despegar si seguíamos en guerra. Las FARC llevaban 50 años matándonos, destruyéndonos y antes de iniciar las negociaciones me puse a estudiar los diferentes procesos de paz en el mundo. Y los de mi país. Muchos quisieron hacerlo y no pudieron. Identifiqué unas condiciones necesarias que tienen que ver con el balance militar, con el estado de ánimo de la guerrilla, los vecinos y el papel de la comunidad internacional. Iniciamos el proceso.

Las conversaciones se iniciaron pero ustedes seguían en guerra

La guerrilla quería un cese del fuego pero yo dije que no, que seguíamos en guerra. Las conversaciones se iniciaron en mitad de la guerra. Fue muy complicado porque una situación así genera todo tipo de reacciones. Pero era la forma de acelerar un resultado. La empatía, ponerse en los zapatos de las otras personas para entender por qué hacen eso y por qué lo dicen. tratar de entender cuáles eran sus aspiraciones y temores. Me dijeron que era muy difícil y que me iba a costar mi carrera política. La única forma de alcanzar la paz era perseverar y eso fue lo que hicimos.

[[H3:Usted habla de la estrategia de no hablar hasta pasado un tiempo… ¿En qué consiste?]]

Todo es cuestión de garrote y zanahoria. El garrote era la superioridad militar que habíamos logrado en ese momento y utilizarla durante las conversaciones – la zanahoria - para mantener la presión… Era importante.

Comenzamos un diálogo secreto, donde nadie supo que estábamos negociando. Durante dos años llegamos a un acuerdo para dejarnos de matar. Teníamos una agenda corta, sólo cinco puntos. Hicimos público el proceso y fuimos a Oslo a anunciar que lo iniciábamos, pero ya llevábamos tiempo hablando. Decretamos entonces un cese al fuego. Fue entonces cuando conocí a Timochenko, el líder de las FARC. Previamente había dado de baja al número uno de la guerrilla y al número dos.

¿Qué quiere decir con baja?

Quiere decir que acabamos con ellos, los matamos en operaciones militares. Matarlos es dar de baja, es acabar con sus vidas, eso era la guerra. La guerra produce muertos infortunadamente. Era una situación muy tensa, muy difícil.

¿Qué recuerda de ese momento histórico?

Recuerdo que fue en Cuba, estaba Raúl Castro y él se fue. Nos dejó solos. Usted y yo, le dije, nos hemos querido matar durante todas nuestras vidas. Pero a partir de este momento, usted y yo vamos a estar en la misma barca. Va a ser muy difícil, porque hacer la paz es más difícil que hacer la guerra. Él asentía. Y nos dimos la mano. Él ha cumplido.

¿Recuerda usted anécdotas de esta historia que le llegaron a emocionar?

Hemos tenido historias muy conmovedoras, por ejemplo, años después de ese encuentro, él tuvo un hijo y nos encontramos en México, en una feria de libros. Yo vi uno para enseñar a leer a los niños y lo compré. Esa era nuestra primera conversación en público. Entonces saqué el libro y le dije "¿se acuerda de cuando le dije - la primera vez que nos vimos - que teníamos que remar en la misma dirección? Usted ahora tiene un hijo, ¿no es cierto? Muy chiquito que tendrá que aprender a leer. Le regalo este libro con el título 'En la misma barca'". Y él, siendo como era el Comandante de las FARC se emocionó y se le aguaron los ojos. Fue muy conmovedor.

¿Usted fue muy criticado?

Me tacharon de traidor, pero en estos procesos sabía que podía pasar.

¿Se lamenta de algo?

Lamento haberme demorado tanto. Fuimos negociando punto por punto pero podríamos haberlo hecho de forma simultánea. Podríamos habernos ahorrado muchas vidas. Pero estoy satisfecho, el acuerdo quedó muy completo. Dicen que es el más ambicioso y profundo que jamás se haya negociado. Para mí es un honor.

¿Usted pudo hablar con las víctimas de las FARC antes de iniciar las conversaciones?

Un profesor mío de Harvard me dijo: "Usted está emprendiendo un camino muy difícil y se va a sentir muy solo. Le consejo que hable con las víctimas. Su sufrimiento, eso es lo que le va a dar fuerzas, le va a energizar, fuerzas para continuar". Y comencé a hablar con ellos una vez por semana. Hablaba con ellos y me enseñaron una cosa muy importante. Pensé que por ser víctimas serían los que más se iban a oponer, pero su generosidad fue ejemplar. La mayoría me decía que continuase porque no querían que nadie más sufriera lo que ellos sufrieron. Inmensa generosidad por parte de gente que había visto a su hija violada y asesinada. Y en Ingrid yo vi la personificación de esas víctimas. Estuvo seis años secuestrada, torturada. Pero respaldó el proceso de paz y aceptó que sus verdugos tuvieran un trato benévolo desde el punto de vista jurídico.

La pandemia nos ha pasado a todos factura, ¿cómo ve Colombia ahora?

El coronavirus ha agravado mucho la situación. Pasamos por momentos difíciles. En el país necesitamos ahora más que nunca un contrato social, como todo Latinoamérica. Necesitamos un liderazgo fuerte y tender puentes para conciliar los diversos intereses. Pero no hay liderazgos que traten de hacer eso. Hay un problema muy serio en Latinoamérica que tiene una tendencia hacia el autoritarismo. Es muy nocivo porque en las dictaduras como las de Venezuela e incluso Nicaragua y El Salvador no hay justicia social. ni hay equidad económica. Para eso, necesitamos liderazgos fuertes pero no autoritarios.

¿A qué se dedica ahora Juan Manuel Santos?

Soy un aprendiz de escritor. He sido periodista, político y ahora lo que más me gusta es ser docente. Es algo que yo había querido hacer toda mi vida. Pero sobre todo, ejerzo de abuelo, que es lo que me ha hecho redescubrir la vida.

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