Gran Duque Juan y la Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo

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Informe Waringo

Un informe revela casos de ansiedad y maltrato al personal de la Casa Real de Luxemburgo

El informe describe una atmósfera en la corte del Gran Duque de "ansiedad entre los empleados" por la posibilidad de ser reprendidos y una "comunicación interna casi inexistente" en la que todos los trabajadores son "cuidadosos y miden sus palabras".

Un informe encargado por el Gobierno de Luxemburgo publicado este viernes pone de manifiesto la mala gestión del personal de la corte del Gran Duque, pues critica el papel que juega su esposa, María Teresa, y el ambiente de "ansiedad" entre los empleados de un palacio donde proliferan los despidos.

El primer ministro del país, Xavier Bettel, había encargado en junio pasado al antiguo director de la Inspección General de Finanzas, Jannot Waringo, analizar la gestión de las finanzas y recursos humanos de la corte ducal después de que un medio de comunicación informase de decenas de despidos y dimisiones entre su personal en los últimos años.

Waringo ha pasado seis meses instalado en la corte para investigar su funcionamiento y ha elaborado un informe cuyo punto mas controvertido es el papel omnipresente que atribuye a la Gran Duquesa María Teresa, de origen cubano y casada con el Gran Duque Henri desde 1981, en las decisiones de la corte.

"Las decisiones más importantes en materia de gestión de personal, sea a nivel de contratación, afectación a los diferentes servicios o incluso a nivel de despidos, son tomadas por la Gran Duquesa", dice el texto del informe. Ahora bien, añade Waringo, en la cadena de toma de decisión de Palacio, sobre todo en lo que concierne a la gestión de personal, "el papel de la Gran Duquesa, que ejerce una función puramente representativa, no debería ser tema de discusión". "Hay que reformar el funcionamiento de la monarquía sobre este punto fundamental. En mi opinión, no hay otra solución", concluye el inspector en un texto que se cuida de atacar directamente a la cónyuge del Gran Duque, pero recalca el mal ambiente en palacio.

Waringo describe una atmósfera de "ansiedad entre los empleados" por la posibilidad de ser reprendidos o perder el empleo, con una "comunicación interna casi inexistente" y en la que todos los trabajadores "son cuidadosos y miden sus palabras".

Entre 2014 y 2019 dejaron la corte 51 trabajadores, entre despidos y dimisiones, un número muy elevado si se tiene en cuenta que la institución tiene actualmente 89 empleados fijos y 17 colaboradores. Las filtraciones del informe que habían ido apareciendo en los medios luxemburgueses en los últimos días destacaban el mal carácter de la Gran Duquesa, de la que llegó a decirse que estaba "fuera de control", que "hace lo que quiere" o que "nadie se enfrenta a ella".

Tanto es así que el Gran Duque Henri salió el lunes pasado públicamente en su defensa con un comunicado en el que decía que los medios la están tratando "injustamente" y defendía la labor social de la Duquesa en cuestiones como la lucha contra la violencia sexual o la educación de las mujeres.

El ya conocido como 'Informe Waringo' va, en todo caso, más allá del área de recursos humanos y propone dotar de más transparencia a la gestión financiera de la familia real, en particular creando una entidad legal que permita distinguir claramente la responsabilidad institucional del Gran Duque de sus actividades privadas y las de su familia. Recomienda, además, que las decisiones de personal que dependan del presupuesto estatal tengan que ser validadas por el Gobierno del país. La casa del Gran Duque de Luxemburgo recibió en 2019 11,1 millones de euros de las arcas públicas, de los que 6,5 millones van destinados al personal. El Gobierno del país, de poco más de 600.000 habitantes, no ha reaccionado al informe, que será debatido la semana próxima en el parlamento.

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