Una densa humareda cubría este viernes la ciudad de Porto Velho, en el corazón de la Amazonía, a raíz de los incendios que mantienen al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, enfrentado con parte de la comunidad internacional. Porto Velho y sus 600 000 habitantes volvieron a amanecer bajo un cielo ennegrecido por el humo de los incendios forestales próximos a la ciudad, capital del estado amazónico de Rondonia, que limita con una Bolivia en la que también parte de la selva está ardiendo.

En un sobrevuelo por la zona, Efe ha constatado la escasa visibilidad que dificulta el tráfico aéreo y la magnitud de los incendios en la selva profunda, a unos 65 kilómetros de Porto Velho, donde avanzaba un vasto frente de fuego de unos dos kilómetros de extensión que desprendía una humareda que llegaba a unos 800 metros de altura.

El paisaje estaba matizado por áreas que visiblemente fueron deforestadas con anterioridad, pero también por la ceniza de la vegetación que el fuego ha consumido en los últimos días. La humareda generada por estos incendios forestales contiene un cierto grado de toxicidad, que ha redoblado el trabajo en hospitales de Rondonia, en los que las atenciones de pacientes que presentan problemas respiratorios se duplicaron en la última semana. El impacto causado por los incendios en un mundo cada vez más sensible a la emergencia climática ha sido enorme y ha movilizado hasta a líderes políticos de algunas de las potencias europeas.

El más enfático ha sido el presidente francés, Emmanuel Macron, quien este viernes amenazó con vetar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Mercosur si Brasil no cumple sus compromisos con el cuidado de la Amazonía. Antes, respaldado por la canciller alemana, Ángela Merkel, el líder galo ya había anunciado que llevará lo que considera como una "crisis internacional" a la mesa de los líderes del G7, en la Cumbre que celebrarán este fin de semana en Biarritz. Bolsonaro había respondido a esa intención de Macron este jueves, mediante una serie de mensajes en las redes sociales en los que censuró lo que llegó a calificar de "mentalidad colonial". "Lamento que el presidente Macron busque instrumentalizar un asunto interno de Brasil y de los otros países amazónicos para obtener beneficios políticos personales", afirmó.

El líder de la ultraderecha brasileña criticó además el "tono sensacionalista con el que se refiere a la Amazonía (usando hasta fotos falsas)", que no contribuye en nada en la solución del problema". Según Bolsonaro, "la sugerencia del presidente francés, de que asuntos amazónicos sean discutidos en el G7 sin la participación de los países de la región, evoca una mentalidad colonial que ya no tiene lugar en el siglo XXI".

Este viernes, el mandatario mantuvo el tono y, al participar en una ceremonia en una guarnición militar, alertó frente a cientos de oficiales sobre una supuesta "guerra de información" en curso en relación a los incendios en la Amazonía. "Mis hermanos militares, población brasileña, vamos a marchar con éxito. No faltan enemigos, como los de siempre, que temo que ganen la guerra de información contra la verdad", dijo Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército, durante un acto por el Día del Soldado.

El gobernante subraya así su tesis de que existe una suerte de conspiración promovida por algunas grandes potencias y organismos no gubernamentales, a los que ha culpado de los incendios, dirigida a "apropiarse" de la riqueza atesorada en el bioma amazónico. Al leer el orden del día antes del inicio del acto militar, el general Edson Leal Pujol, comandante del Ejército, también pareció aludir a esa situación. "A los incautos, que insisten en tutelar los designios de la nación brasileña, no se engañen. Los soldados del Ejército de Caxías están siempre atentos y vigilantes, listos para defender y repeler cualquier tipo de amenaza", declaró el general.