Unos 1.500 niños están detenidos, acusados de haber pertenecido al grupo yihadista Estado Islámico (EI) por las autoridades iraquíes y kurdas hasta finales de 2018, denunció este jueves la organización Human Rights Watch (HRW).

En un informe titulado "Todos deben confesar: abusos contra niños sospechosos de afiliación al EI en Irak", la ONG indicó que tanto Irak como Kurdistán "a menudo arrestan y procesan a niños con alguna conexión con el EI y utilizan la tortura para forzar las confesiones".

"Los niños acusados de tener alguna conexión con el EI están siendo detenidos, y con frecuencia son torturados y procesados, independientemente de su nivel real de participación en la organización", afirmó Jo Becker, director de defensa de los derechos de los niños para HRW, en un comunicado.

Añadió que esas acciones no forman parte de la "justicia" y crearán "consecuencias negativas de por vida para muchos de estos niños". HRW recordó que el derecho internacional reconoce a los niños reclutados por grupos armados principalmente como víctimas que deben ser rehabilitadas y reintegradas en la sociedad. Asimismo, señaló que, de acuerdo a los datos del Gobierno iraquí, al menos 185 niños extranjeros han sido condenados por terrorismo y sentenciados a penas de cárcel.

La ONG pidió a las autoridades del país a que enmienden las leyes antiterroristas "para poner fin a la detención y el enjuiciamiento de niños exclusivamente por ser miembros del EI, reconociendo que el derecho internacional prohíbe el reclutamiento de niños en grupos armados". Y, por ello, instó a la "liberación de todos los niños que no hayan cometido otros delitos y garantizar su rehabilitación y reintegración", así como detener el uso de tortura contra ellos.

En numerosas ocasiones, las autoridades iraquíes han sido acusadas de llevar a cabo juicios rápidos y sin garantías contra personas acusadas de haberse enrolado a las filas del grupo yihadista tanto en Irak como en el vecino, Siria.

En las últimas semanas, Bagdad está recibiendo a un número de yihadistas que habían sido arrestados por las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza armada liderada por kurdos que combate contra el EI en su último reducto en Siria, en el marco de la ofensiva para acabar con los extremistas en el país árabe.

Bagdad declaró el final del Estado Islámico en diciembre de 2017, aunque desde entonces el grupo extremista ha seguido realizando ataques en el territorio y el Gobierno iraquí ha elevado la alerta por temor a su resurgimiento en el país.