La temporada de ascensos ha alcanzado récord histórico de atascos para llegar a la cima. Al menos cuatro de las muertes se atribuyen al embotellamiento que está sufriendo la ya conocida como "zona de la muerte"

Este año el departamento de Turismo ha emitido 381 permisos de escalada y se teme que la concesión de permisos se haya hecho en detrimento de la seguridad de los escaladores.

Según fuentes cercanas "Fisher falleció debido a la debilidad en la que se encontraba tras un largo ascenso y un descenso difícil. Estaba a 150 metros de la cima cuando enfermó, los compañeros guías cambiaron la botella de oxígeno de Fisher y le ofrecieron agua, pero no pudieron hacer nada para salvarlo".

A principio de mayo un escalador estadounidense y otro indio murieron igualmente en la bajada. Además, un austriaco murió en la fachada tibetana.

Esta es la época del año más popular para escalar el Everest debido a las condiciones climáticas, lo que se traduce en una masiva afluencia de montañistas que ha provocado una peligrosa congestión.

 

"Hay solo pequeñas ventanas de buen tiempo y todo el mundo quiere escalar a la vez", ha explicado el director de Peak Promotion. En lo que va de año, han perdido la vida al menos 10 personas.

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