EEUU TRUMP

Entre guerras arancelarias, intervenciones militares y broncas en el Despacho Oval, el primer año de Trump en la Casa Blanca

Su presidencia cumple un año en el que ha trastocado los cimientos del orden mundial, ha agrietado la relación con el bloque europeo y rescató a Putin del aislamiento internacional

Donald Trump, en la inauguración de una avenida con su nombre en Palm Beach, Florida, Estados Unidos, el 16 de enero de 2026.

Donald Trump, en la inauguración de una avenida con su nombre en Palm Beach, Florida, Estados Unidos, el 16 de enero de 2026.Reuters

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En su discurso de investidura, Donald Trump ya avanzaba sus intenciones. Era un 20 de enero y esa "era dorada" de Estados Unidos que pronosticaba ya lleva un año en marcha.

No hubo grandes festejos a causa de las bajas temperaturas en Washington y Trump dio el pistoletazo de salida firmando más de un centenar de decretos solo horas después de regresar a la Casa Blanca. Ponía fin así a los cuatro años de Joe Biden con lo que consideraba "la revolución del sentido común".

Los aranceles acapararon sus primeros meses al frente

En este inicio de su segundo mandato, Trump acaparó todos los ojos de los mercados mundiales con los aranceles. No hubo excepción. Aliados o no aliados, los impuso a todos los países del mundo, incluidas islas no soberanas y sin población. Sus aranceles, cambiantes en los primeros meses del año, le sirvieron para presionar para lograr acuerdos comerciales con Japón, Corea del Sur o la Unión Europea, entre otros.

El que no dio su brazo a torcer fue China, con quien libró una batalla arancelaria. El gigante asiático llegó a contraatacar con gravámenes hasta del 125% sobre bienes estadounidenses, mientras que EE.UU. llegó al 145% sobre importaciones chinas.

Presume de haber parado ocho guerras, aunque sigue sin recibir el Nobel

Más allá de las guerras comerciales, Trump presume de haber acabado con ocho conflictos bélicos en estos 12 meses. Lo ha dicho repetidamente, entre otros lugares, desde el atril de la Asamblea General de Naciones Unidas, organización a la que acusó de no contribuir a la paz mundial.

En la ciudad egipcia de Sharm El Sheik, el estadounidense se dio un baño de masas con líderes internacionales en la firma de la paz para Gaza. Una ceremonia que puso fin a dos años de guerra entre Israel y el grupo terrorista Hamás. Desde entonces, el Estado hebreo ha seguido atacando la Franja, aunque Trump defiende que el presidente Netanyahu está acatando el plan de paz "al 100%".

A pesar de todos sus intentos, Trump no ha recibido el ansiado premio Nobel de la Paz. Se ha tenido que conformar con la medalla regalada por la líder opositora venezolana María Corina Machado y el premio FIFA de la Paz, creado a propósito por el máximo organismo del fútbol mundial.

Abroncó a Zelenski y sacó a Putin del aislamiento

Entre los conflictos que asegura haber frenado no está la guerra en Ucrania. En campaña prometió acabar con ella en menos de 24 horas. En sus intentos, sacó al presidente ruso Vladimir Putin del aislamiento internacional e incluso le recibió este verano en una cumbre en Alaska.

Con el ruso ha tenido sus más y sus menos, aunque lo que más sobresale en este capítulo fue la bronca que tuvo con el líder ucraniano Volodímir Zelenski. Ante todos los medios en el Despacho Oval, le insistió acaloradamente que estaba "jugando con la tercera guerra mundial". Zelenski se fue de Washington sin acuerdo por las tierras raras y continúa sin plegarse a los intereses del estadounidense de que ceda territorios y firme una paz sin garantías de seguridad.

El Despacho Oval ha sido escenario de más encerronas. Al primer ministro canadiense le dijo a la cara que quería que Canadá fuera el Estado 51, al presidente sudafricano le puso un vídeo acusándole de estar cometiendo un "genocidio contra los blancos" sin evidencias; y con el presidente turco comentó que Erdogan sabía de lo que hablaba con elecciones amañadas.

Las deportaciones y los papeles de Epstein, sus crisis internas

De puertas para dentro, presume de las deportaciones masivas de migrantes irregulares, defiende las polémicas actuaciones del servicio de antinmigración ICE y ha desplegado al ejército a ciudades que considera poco seguras. También ha aprobado despidos masivos de funcionarios y ha protagonizado el cierre de Gobierno más largo de la historia, con 43 días de suspensión.

Su aprobación popular está en mínimos históricos y ha estado constantemente involucrado con los papeles de Epstein, que su administración está desclasificando.

Seis países bombardeados en su primer año

De puertas para fuera, ya ha atacado militarmente las instalaciones nucleares de Irán, al Estado Islámico en Somalia, Nigeria, Siria y Yemen; además de bombardear más de un centenar de presuntas narcolanchas en el Pacífico y el Caribe.

Su estrategia de "hacer la paz a través de la fuerza" ha tocado su máximo en esa región con la intervención militar en Venezuela y la captura del líder venezolano Nicolás Maduro.

Aunque Trump no se queda ahí. Ha culminado el primer año con nuevas amenazas. En su punto de mira más cercano, Colombia, Cuba, Irán o Groenlandia. La isla más grande del mundo es su principal deseo. Un interés imperialista que hace temblar los cimientos de la Alianza Atlántica y con poner fin a la amistad ya muy deteriorada con el bloque europeo.

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