Transespecies

Un grupo de personas que se identifican como perros reclaman en Berlín su derecho a que se les reconozca como tal

Una protesta multitudinaria en Berlín reúne a una manada de humanos que se autoconvocan y se comunican a través de aullidos y ladridos.

Hombre disfrazado de perro

Hombre disfrazado de perroAntena 3 Noticias

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Se están haciendo viral las imágenes provenientes de una multitudinaria protesta en Berlín por parte de un grupo de personas que se identifican como perros y que reclaman su derecho a ser reconocido como tal.

Una manada de humanos se autoconvocaron en la estación de tren de Potsamer Platz, en Berlín, y entre ellos se comunicaron únicamente a través de aullidos y ladridos. A estos casos se les denomina transespecies.

"No veo a nadie oliendo la cola de los demás"

Hasta la vista de las redes sociales, los tipos de comentarios que recibieron estas personas pretendían poner un poco a prueba sus instintos caninos, tal y como ellos aseguraban que tenían. "No veo a nadie oliendo la cola de los demás" o "hay que llamar a control de animales para que les den sus dosis de rabia". Estos fueron algunos de los comentarios a los que las personas transespecie tuvieron que hacer frente.

¿De dónde viene esta tendencia?

Uno de los primeros casos que conocimos fue el de 'Toco', el cólico humano, un hombre japonés que está cumpliendo el sueño de su vida después de haberse convertido en perro y comprarse un traje hiperrealista que ascendía a 14.600 euros.

En la primera entrevista que concedió este transespecie, explicó que a través de sus redes sociales recibía todo tipo de mensajes, y que algunos de ellos eran positivos: "Algunos me dicen que quieren hacer lo mismo, lo que me ha permitido ver que hay otra gente como yo".

Este no es el único caso de las redes sociales, también están los híbridos, como Tom Peters, un ciudadano británico que declaró sentirse como un dálmata. Toru Úbeda, que gastó 23.000 dólares en un traje del lobo hecho a medida. Este ingeniero de Tokio de 32 años, declaró que cuando se ponía el traje sentía que ya no era humano y que estaba libre de las relaciones personales y de todo tipo de problemas relacionados con el trabajo y otras cosas.

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