Tan solo un día después de las elecciones generales anticipadas, Grecia tiene ya un nuevo primer ministro. Con la mayoría absoluta de los escaños en la mano el líder de la conservadora Nueva Democracia, Kyriakos Mitsotakis, juró este lunes el cargo y tomó así el relevo de Alexis Tsipras.

En la tradicional ceremonia en el palacio presidencial, Mitsotakis juró siguiendo la fórmula religiosa -Tsipras y casi todo su gabinete la rechazaron en 2015-, con la mano sobre la Biblia y ante el arzobispo de Atenas, Jerónimo II, y varios representantes de la iglesia ortodoxa. "Juro en el nombre de la santísima e indivisible Trinidad respetar la Constitución y las leyes", dijo Mitsotakis en presencia del presidente del país, Prokopis Pavlópulos, y de su esposa y tres hijos.

En una breve declaración antes de dirigirse al Palacio de Maximu -la sede del Gobierno- donde Tsipras le esperaba para el traspaso, Mitsotakis repitió el mensaje que ya había lanzado en la noche electoral: "El pueblo nos ha dado un mandato fuerte para cambiar el país. A partir de hoy empezamos a trabajar duro. Confío plenamente en nuestra capacidad de estar a la altura de las circunstancias", dijo.

Así Mitsotakis ya ha sucedido en el cargo a Tsipras, que tuvo que lidiar con la peor parte de la crisis económica. Eso le ha pasado factura y deja esta situación en Grecia: la renta media apenas supera los 600 euros al mes, los salarios y las pensiones se han recortado en un 40 por ciento, y el paro está en el 18%, batiendo records en la Unión Europea.

Según los análisis postelectorales, Nueva Democracia obtuvo apoyos de exvotantes de todas las formaciones. El hasta ahora partido gubernamental tan sólo obtuvo cuatro puntos menos que en las elecciones de septiembre de 2015, un resultado que estuvo por encima de lo que esperaban la mayoría de los sondeos que lo colocaban por debajo del 30 %.

El partido de centro Kinal, surgido del histórico Pasok, alcanzó un 8% raspado, unos dos puntos por encima de su resultado en 2015, pero lejos del lugar que ocupaba antes y en los primeros años de la crisis, cuando presidía el Gobierno, y a años luz del que tenía cuando Andreas Papandreu era el referente de la formación socialdemócrata.

Los comunistas del KKE lograron defender su 5% y, gracias a la salida de amanecer Dorado, mejoró su posición en la cámara al cuarto puesto. La reducción de los partidos con representación parlamentaria de ocho a seis es otro factor que da nueva salas al bipartidismo. Uno de los partidos que quedó fuera del arco parlamentario ha sido la formación neonazi Amanecer Dorado, que obtuvo el 2,9 %, menos de la mitad que en las elecciones de 2015 y justo una décima por debajo del umbral mínimo.

Sin embargo, esto no significa que el atractivo de la ultraderecha haya desaparecido en Grecia, pues su lugar lo tomó la nueva formación Solución Griega, un partido ultranacionalista, aunque no violento como Amanecer Dorado que obtuvo el 3,7 % y 10 escaños. Nuevo en el Parlamento es también el partido MeRa25 del exministro de Finanzas y enfant terrible de la troika Yanis Varufakis, que consiguió el respaldo del 3,4 % de los votantes y 9 escaños.