Grecia celebra en plenas vacaciones las elecciones generales. Los griegos votan con la intención de castigar al actual primer ministro, Alexis Tsipras. Le acusan de no haber cumplido sus promesas desde que tomó las riendas de Grecia e 2015.

Durante los últimos cuatro años, Grecia ha sufrido un traumático periodo que acabará pasándole factura a Tsipras. Los griegos acusan al primer ministro de no haber acabado con la austeridad, tal y como prometió, de empobrecer a la clase media y de doblegarse a los recortes exigidos por Bruselas.

En 2015, Alexis Tsipras asumió el cargo de primer ministro en Grecia. Desafió a las élites, incluso amenazando con sacar a su país del euro. Sin embargo, durante estos cuatro años ha acatado la mayor parte de las directrices impuestas por la troika, a cuenta de los 300.000 millones de euros que Grecia ha recibido en rescates. Estas decisiones le han costado a Tsipras el abandono de apoyos como el de Yanis Varoufakis.

Los recortes establecidos por Tsipras ha afectado a todos los griegos, especialmente a los mayores, cuyas pensiones se han reducido un 40%. Además, el 25% de la población no llega a los 500 euros de sueldo y muchos jóvenes optan por emigrar.

Para combatir la situación y sustituir a Tsipras, los griegos prefieren al consevador Kiriakos Mitsotakis, quien ha prometido reducir los impuestos para combatir la austeridad.