Rejas de una prisión

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Cárcel Oklahoma

Funcionarios de una cárcel de Oklahoma utilizan la canción infantil 'Baby Shark' para torturar a presos

Tres funcionarios del Centro Penitenciario de Oklahoma torturaban a los reclusos obligándoles a escuchar una y otra vez la canción infantil 'Baby Shark'. El castigo consistía en poner el tema a un volumen alto, mientras los reos estaban de pie y con las manos esposadas a la espalda durante horas.

Muchos conocerán la canción infantil 'Baby Shark' por su popularidad en los últimos años. Pero para los presos de la cárcel del condado de Oklahoma, Estados Unidos, no es solo la banda sonora de un programa de entretenimiento televisivo. Tres funcionarios de la prisión utilizaban este tema para torturar a los internos, obligándoles a escucharla durante horas a un alto volumen, de pie y con las manos esposadas a la espalda.

Los castigos seguían el siguiente método: trasladaban a los presos a una sala destinada a las visitas de los abogados y, una vez ahí, les obligaban a estar de pie, esposados con las manos a la espalda, y a escuchar a un fuerte volumen la canción infantil una y otra vez. Las cámaras de seguridad de la prisión llegaron a registrar grabaciones de hasta dos horas aplicando esta técnica.

Los acusados son los guardias Gregory Cornell Butler Jr., Christian Charles Miles y el teniente Christopher Raymon Hendesott, que se enfrentan a un delito menor de crueldad y conspiración. Además, los dos primeros, de 21 años cada uno, responderán por la imposición de los castigos, mientras que el teniente, de 50, será acusado de conocer los hechos y de no aplicar las medidas pertinentes.

De acuerdo a las declaraciones de uno de los oficiales de prisiones, la sala de abogados era usada por los funcionarios como método para corregir el comportamiento de los reclusos, ya que consideraban que las medidas disciplinarias del centro no estaban funcionado. Además, de acuerdo a los datos otorgados por el New York Times, asegura también que los dos funcionarios de prisiones más jóvenes, que llegaron a torturar hasta a cinco internos, cada un por separado, entre noviembre y diciembre, lo consideraban una "broma".

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