Fue el símbolo sexual del siglo XX, uno de los iconos del pop a nivel mundial y una de las leyendas de Hollywood. Marilyn Monroe murió el 5 de agosto de 1962, una noticia que impactó al mundo entero y que a día de hoy, sigue rodeada de misterio. La actriz estadounidense fue hallada muerta en su mansión de Los Ángeles por su asistente, estaba desnuda y con moretones. El escenario que encontró la policía parecía haber sido alterado, en él no se encontró agua para tomar las pastillas que la llevaron a la muerte o la posición en la que se estaba Marilyn no era natural, como si alguien la hubiese movido de lugar.

El misterio siempre ha sobrevolado sobre la figura de la actriz estadounidense y será difícil que se lleguen a esclarecer todas las incógnitas que hay sin responder. Se especuló sobre una posible conspiración y nunca se sabrá si sus ayudantes le ayudaron a acabar con su vida como se llegó a hablar. El cuerpo de Marilyn fue trasladado a una funeraria y se catalogó su cadáver como el número 81828 en la cámara 33.

El fotógrafo Leigh Wiener consiguió acceder a los pasillos de la funeraria ganándose a los empleados con botellas de whisky. Wiener empleó cinco rollos de fotografías, unas imágenes de las que se desconoce su paradero, ni siquiera el hijo del fotógrafo sabe dónde están. Murió en 1993 llevándose el secreto a la tumba. En el documental 'Escandaloso: la muerte de Marilyn Monroe', el hijo del fotógrafo afirma que "los dos últimos rollos, que contenían imágenes que iban más allá de la etiqueta del pie, los llevó a su propio estudio y, según dijo, los procesó, examinó y los colocó rápidamente en una caja de seguridad", cuenta Devik.

 

Pero no todas las fotografías quedaron ocultas, su padre hizo llegar tres rollos a la revista 'Life'. En las imágenes se podía ver los pies de la actriz en una de las cámaras, una instantánea que tuvo mucha repercusión. Otros fotógrafos también capturaron la imagen de Marilyn, en una de ellas se ve al icono del pop tapado con una sábana hasta el cuello. En el documental se recoge también que la actriz estuvo más de 24 horas en la funeraria sin que nadie reclamase el cadáver.