Los investigadores tratan de aclarar que ha sucedido en el accidente aéreo de Rusia. Hemos hablado con pilotos y controladores que han sido testigos de los efectos del impacto de los rayos en los aviones. Algo bastante habitual y que no tiene consecuencias graves.

No es que pase todos los días pero tampoco es tan extraordinario. Las estadísticas dicen que un avión recibe el impacto de un rayo cada 1000 horas de vuelo. Pero lo habitual es no tenga mayores consecuencias.

Daniel Zamit, del sindicato de controladores aéreos, dice que los aviones "están diseñados para que la electricidad salga por las puntas de las alas, y salvo que incida en una de las antenas del avión, no pasa nada".

Consuelo Arto, del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aeréas, nos cuenta que "en un caso muy extremo, podría dañar al motor, pero no es lo habitual".

Ya se han vivido casos similares. Hace seis años en un vuelo de Turkish Airlines los pasajeros grabaron cómo ardía un motor tras el impacto de un rayo. Poco después las luces de cabina se apagaban. Pero el avión pudo tomar tierra. Los 114 pasajeros salieron ilesos.

El problema no son tanto los rayos como el fuego. Si se inicia un incendio a bordo el resultado es devastador. En 2011, un avión Tupolev ruso sufrió un cortocircuito mientras arrancaba los motores. Murieron tres ocupantes y al aparato acabó totalmente calcinado.