La niña se encontraba asomada la ventana mientras su madre estaba en la cocina. Aprovechando este descuido de la progenitora, la niña de dos años se asomó a la ventana, resbaló y cayó desde un segundo piso. Un vecino de la zona estaba pendiente de la pequeña y pudo agarrarla en el aire.

Gracias a la pericia de este vecino la niña no sufrió ningún rasguño y se encuentra sana y salva tras el accidente.