Hace dos años, Liz Smith, directora de enfermería del hospital Franciscan Children's en Brighton, Massachusetts, se dirigía hacia el ascensor en el trabajo cuando la vio: una pequeña niña de ojos azules. "¿Quién es este hermoso ángel?", preguntó a la enfermera que estaba llevando al bebé por el pasillo.

"Su nombre es Gisele", le dijo la enfermera. La bebé había estado en el hospital durante cinco meses, pero Liz no la había visto hasta entonces.

La pequeña, que entonces tenía 8 meses, había nacido prematura en otro hospital en julio de 2016, con un peso de poco más 0,9 kilos. Tenía el síndrome de abstinencia neonatal, resultado de que su madre biológica había consumido heroína, cocaína y metadona durante el embarazo.

El estado de Massachusetts tomó la custodia de Gisele cuando tenía 3 meses, que fue transferida a Franciscan Children's porque sus pulmones necesitaban atención especializada. El bebé no recibió ni una sola visita en sus cinco meses en el hospital.

Ante esta situación, los servicios sociales intentaron colocarla en un hogar de acogida. Fue entonces cuando Liz decidió criar a la bebé: "Voy a ser su madre".

"Desde el momento en que la conocí, había algo detrás de sus llamativos ojos azules que captaban mi atención. Sentí que necesitaba amar a esta niña y mantenerla a salvo", cuenta en una entrevista a Washington Post.

Tras presentar una solicitud para adoptar Gisele, la mujer fue a la habitación del hospital del bebé todos los días después del trabajo para sentarse junto a su cuna y hablarle en voz baja. "Estaba atrasada en su desarrollo, y quería sacarla del hospital y hacer que prosperara", asegura.

Tres semanas después, en abril de 2017, cuando la pequeña tenía 9 meses de edad, Liz recibió permiso para llevársela a casa con la estipulación de que el estado haría todo lo posible por reunir al bebé con sus padres biológicos.

Finalmento, el 18 de octubre del año pasado, un tribunal de Massachusetts hizo realidad el sueño de Liz Smith: un juez aprobó la adopción de Gisele y le entregó documentos legales a Liz Smith, certificando que ella era ahora la madre de la niña.