Tres de los migrantes que permanecen a bordo del Open Arms han tenido que ser evacuados urgentemente de la embarcación esta noche por complicaciones que requieren atención especializada.

Fue desembarcada además una cuarta persona como acompañante, según ha informado la ONG a través de su perfil de Twitter.

La organizacióm ha pedido que se agilice el desembarco de las personas que permanecen en la embarcación cuando se cumplen 15 días de su rescate en el mar. "Todas estas personas necesitan ser desembarcadas con urgencia. Por humanidad", ha escrito la ONG.

El buque entró este jueves en aguas italianas y permanece fondeado frente a la isla de Lampedusa. Los gobiernos de España, Francia, Alemania, Portugal, Luxemburgo y Rumanía han contactado con las autoridades italianas para mostrarse "dispuestos" a acoger a los migrantes y refugiados que viajan a bordo del buque una vez hayan desembarcado en puerto.

Lo ha indicado el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en una carta abierta al ministro del Interior, Matteo Salvini, a quien ha criticado por su "enésima" deslealtad política.

Esta evacuación se produce después de que la ONG lograra que nueve inmigrantes fueran evacuados de manera urgente por motivos psicológicos.

La organización precisó que había pedido la evacuación de todos los náufragos por causas psicológicas, pero con carácter urgente para cinco de ellos (tres adultos y dos niños) junto a sus acompañantes: en el caso de los menores sus primas, en el de un hombre su mujer y en el de una un mujer su marido, más otro hombre solo.

Asimismo, la ONG explicó que miembros de la Guardia di Finanza, de la Guardia Costera italiana y un equipo médico oficial han subido a la embarcación para analizar la documentación de la nave y los informes médicos en los que se basa para pedir el desembarco de los 147 rescatados.

Según explicó el fundador de la organización, Óscar Camps, las dos semanas a la deriva han dejado mella en los náufragos, muchos de los cuales están sometidos a mucho estrés y "problemas muy serios", mientras la tripulación trata de evitar "intentos de suicidio" y episodios de "violencia".

El Open Arms lleva horas fondeando en aguas italianas después de que este miércoles un tribunal italiano levantara el veto de entrar en aguas de este país que le había impuesto el ministro del Interior, Matteo Salvini, bajo la amenaza de confiscarle el barco e imponer multas millonarias.

Así, tras obtener esa autorización, puso rumbo hacia Lampedusa, cuyas costas avista ya tras estas dos últimas semanas en alta mar; sin embargo, todavía carece del permiso para poder atracar en un puerto, algo que Salvini ya ha anunciado que no otorgará.

Mientras, seis países europeos, entre ellos España, junto con Francia, Alemania, Rumanía, Portugal y Luxemburgo, se han ofrecido para acoger a estas personas.