Al grito de 'Dios es grande', la Guardia Revolucionaria de Irán asalta el 'Stena Impero', el petrolero británico capturado este viernes por el ejército persa. Por mar y por aire varios comandos abordan el buque con 23 tripulantes a bordo que se dirigía a Arabia Saudí.

Se trata de un operativo sin precedentes que ha sido difundido por las autoridades del régimen de los ayatolás como una muestra de poderío militar. El Gobierno británico ya se ha pronunciado: "El Stena Impero ha sido capturado en aguas de Omán, lo que viola claramente la ley internacional. Luego fue obligado a navegar a Irán. Esto es absolutamente inaceptable y plantea serios interrogantes sobre la seguridad para los barcos británicos y de otros países que naveguen por el Estrecho de Ormuz".

El lunes, el Parlamento británico decidirá qué medidas de castigo serán adoptadas contra Irán. Londres considera que lo ocurrido como una venganza por el apresamiento el pasado 4 de julio de otro buque, el 'Grace 1', un petrolero iraní que fue detenido en aguas de Gibraltar cuando supuestamente se dirigía a Siria cargado de crudo para el régimen de Bashar Al-Assad, algo que Teherán ha negado.

Donald Trump, y otros países como Brasil, apoyan sin fisuras a Gran Bretaña. De momento, las consecuencias de este conflicto son económicas.