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Hermanos separados

El emotivo reencuentro de dos hermanos 32 años después de separarse en Colombia

Juan Jiménez se ha reencontrado con su hermano secuestrado tres décadas después gracias a una empresa de ADN.

Dos hermanos de Colombia han podido reencontrarse 32 años después gracias a una empresa que comparte el ADN de familiares desaparecidos.

El 25 de septiembre de 1987, Jhonatan, un niño de tres años, jugaba con su hermano Alfonso en el jardín de su casa en el oeste de Bogotá. Un amigo de la familia se acercó entonces y lo secuestró con la excusa de ir a comprar dulces. Nunca más se supo de Jhonatan, que desapareció durante 32 años sin dejar rastro.

Su hermano mayor de cinco años, Juan Jiménez, fue testigo de cómo el hombre se llevaba a su hermano y ha crecido con el dolor de una madre rota por la desapareción.

Siete años después, el hombre regresó al hogar familiar en Bogotá y defendió que el padrastro de los niños le había pedido que se llevara al niño. Allí se inventó que Jhonatan había sido adoptado en Estados Unidos.

Una búsqueda eterna

Pero Juan no se creyó la historia y, durante años, se obsesionó con encontrar a su hermano. "Crecí vicendo a mamá sufrir tanto...ese era mi gran deseo, intentar hacer algo en esta situación", explica. Una vez mudado a Estados Unidos, Juan se puso manos a la obra.

Primero encontró al raptor en redes sociales, pero el hombre falleció antes de que pudieran conocerse. Fue entonces cuando decidió contactar con una compañía de ADN con la esperanza de que pudiera encontrar a Jhonatan.

Y funcionó. En 2019, Juan recibió un mensaje de un abogado de 34 años de edad que vivía Bergen (Noruega). Se trataba de un hombre adoptado a los cuatro años de edad y que buscaba a su familia biológica.

"El resultado sugiere que eres mi medio hermano, tío o sobrino", decía Jhonatan en el mensaje.

Juan viajó a Noruega en enero de 2020 para encontrarse con su hermano perdido, ahora John. Después los hermanos regresaron felizmente a Colombia.

"Siempre quise encontrar a mi familia. Fue difícil para mí pasar toda mi infancia sin saber nada de mi familia biológica", recuerda John. Y aunque nunca podrán recuperar los 32 años perdidos, los dos hermanos han prometido que los próximos sean "los más increíbles de nuestras vidas".

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