Donald Trump vuelve a estar en el punto de mira. El presidente de Estados Unidos quiere iniciar una campaña de ataques a cuatro congresistas progresistas de color.

Durante un mitin en Carolina del Norte ha hablado de Ilhan Omar, la demócrata representante de Minessota. Nació en Somalia y llegó como refugiada a Estados Unidos hace 30 años. Cuando Trump se ha referido a ella los presentes han gritado: “¡Devuélvela!”.

Trump tiene como estrategia electoral atacar a Omar y a otras mujeres como Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley a las que ha criticado creando una reacción de abucheos entre los asistentes. El presidente se ha enfrentado a una resolución aprobada por la Cámara Baja que califica sus mensajes de "racistas". En otros mítines les ha llegado a decir que son "extremistas llenas de odio" y que "están alimentando el alzamiento de una peligrosa izquierda dura violenta".

A estas congresistas se les conoce como "el escuadrón" y son protagonistas de los ataques de Trump, un protagonismo que da pie para que el presidente estadounidense denuncie la supuesta radicalización del Partido Demócrata. Algunas frases como "no aman el país y en algunos casos creo que lo odian" son las que ha repetido en sus intervenciones de los últimos días. Además, en algunos casos Trump ha animado a los asistentes ha que las echen a lo que le han respondido al presidente con gritos de "¡marchaos!".

Antes de trasladarse a Greenville, ha hecho unas declaraciones en las que se ha mostrado convencido de estar "ganando la batalla política" y ha criticado al Partido Demócrata: "está yendo tan a la izquierda que van a caer por un barranco". También ha reconocido estar "disfrutando la pelea". "Tengo que informar a la gente. Tienes que disfrutar lo que haces y yo lo disfruto. No es cuestión de deleitarse".