La crisis política, económica y social de Venezuela ha obligado a tres millones de personas a emigrar, según informa Naciones Unidas. Muchos de ellos buscan una vida mejor en Colombia y lo hacen a pie y con lo puesto. Además tienen que atravesar una zona montañosa que se ha convertido en el punto más peligroso de su migración.

Comida y bebida caliente mitigan lo peor de la travesía. Cada mañana, la asociación Aldeas Infantiles les ofrece un lugar donde descansar a mujeres embarazadas y a los más pequeños.

Las temperaturas bajo cero que se registran en Páramo de Berlín (Colombia) convierten esta zona en una trampa mortal para los inmigrantes venezolanos. Ha habido incluso casos de fallecimiento por hipotermia, por eso se instalan centros donde se les presta ayuda.