LOS PAÍSES DEL G7 NO ALCANZAN UNA POSTURA COMÚN

Estados Unidos confía en que Rusia deje de apoyar a Al Assad, "un socio no fiable" en Siria

El Gobierno de Trump espera que Rusia abandone su apoyo al presidente sirio, Bashar al Assad, porque acciones como el ataque químico de la semana pasada le han privado de toda legitimidad.

Vladímir Putin y Rex Tillerson

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Estados Unidos espera que Rusia abandone su apoyo al presidente sirio, Bashar al Assad, porque acciones como el ataque químico de la semana pasada le han privado de toda legitimidad, ha sostenido este martes el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson.

"Para nosotros está claro que el reinado de la familia Al Assad está llegando a su fin", ha declarado a la prensa durante la cumbre de los ministros de Exteriores del G-7 en Italia, antes de viajar a Moscú en visita oficial. "Esperamos que el Gobierno ruso llegue a la conclusión de que se han alineado con un socio no fiable en el caso de Bashar al Assad", ha añadido Tillerson.

Por su parte, el ministro de Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, ha precisado que desde el G-7 pedirán a Rusia que ponga fin a su "hipocresía" en Siria y trabaje con otros países para poner fin a la guerra civil.

"El G-7 le dirá a Rusia muy claramente que esta hipocresía debe cesar. Tiene que implicarse de forma genuina y sincera en el proceso político para sacarnos de esta situación en la que nos encontramos", ha declarado a la prensa Ayrault.

Según el ministro francés, el ataque con misiles de crucero estadounidense contra una base militar siria la semana pasada abrió una "pequeña ventana de oportunidad" para intentar poner fin al conflicto.

Tillerson ha puesto rumbo a Moscú este mismo martes con un mensaje unificado de las grandes potencias mundiales, asumiendo el tradicional papel de su país como líder de Occidente en representación del Gobierno de Donald Trump.

El secretario de Estado ha participado en la cumbre de los ministros de Exteriores del G-7 (Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Francia, Alemania, Canadá y Japón), a la que se han sumado sus aliados en Oriente Próximo para llegar a una posición en común sobre Siria.

Los países occidentales culpan al presidente sirio del ataque químico en la provincia de Idlib, en el que murieron cerca de un centenar de personas, y Trump respondió con el lanzamiento de misiles crucero contra una base aérea siria.

Eso puso al Gobierno estadounidense en una disputa abierta con el presidente ruso, Vladimir Putin, que ha mantenido su respaldo a su aliado Al Assad, que niega tener responsabilidad en el ataque químico.

En sus declaraciones, Tillerson ha sostenido que Rusia no ha cumplido con su papel como patrocinador del acuerdo de 2013 en virtud del cual Al Assad se comprometió a renunciar a su arsenal químico. "Estos acuerdos estipularon a Rusia como garante de una Siria libre de armas químicas", ha afirmado.

"No está claro si Rusia no se tomó su obligación en serio o si Rusia ha sido incompetente. Pero esta distinción no importa mucho a los muertos. No podemos permitir que ocurra otra vez", ha defendido Tillerson.

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