120.00

Publicidad

Estados Unidos

Donald Trump autoriza la búsqueda de petróleo en una reserva natural del Ártico, en Alaska

El Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico cuenta con 631.800 hectáreas y es hábitat de especies como los osos polares y los caribúes. Varios bancos de Estados Unidos creen que esta es una mala decisión.

Donald Trump ha aprobó la exploración y explotación de petróleo en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, en Alaska. Esta reserva natural cubre 631.800 hectáreas y es hábitat de especies como los osos polares y los caribúes. Es probable que las primeras concesiones para iniciar la búsqueda de petróleo se otorguen a fin de año.

Aunque el Congreso designó en 1980 la franja costera de la reserva, en el nordeste de Alaska, para posibles explotaciones petroleras, el Refugio del Ártico ha sido territorio vedado para las perforaciones a pesar de los esfuerzos de cuatro décadas de los republicanos por abrirlos a las empresas petroleras. "Este programa es un hito mayor", aseguró el secretario de Interior del gobierno de Donald Trump. David Bernhardt.

Esta medida no está respaldada por los grandes bancos de Estados Unidos. Goldman Sachs, Wells Fargo, Chase, Citi y Morgan Stanley han reconocido que las explotaciones en el Ártico son una mala inversión y se unieron a más de 20 instituciones financieras de todo el mundo para no financiar perforaciones en esa región.

Para los grupos medioambientales esta decisión se entiende como un ataque a la población indígena y la fauna y flora de la región. Ya han anunciado querellas en los tribunales. "Ha sido un vergonzoso trapicheo desde el principio", dijo Lena Moffitt, directora de campaña del Sierra Club.

"El plan de la Administración para arruinar este lugar con el fin de obtener ganancias petroleras privadas a corto plazo es ilegal", apuntó el abogado adjunto de Earthjustice Erik Grafe.

Esta decisión se produce cuando el avance del cambio climático es cada vez más preocupante. Según un estudio, el deshielo en Groenlandia ha llegado a un punto de no retorno. Es decir, aunque se controle el cambio climático, será imposible que los glaciares vuelvan a su estado anterior.

Publicidad