Sara Romero

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Guerra en Siria

Diez años de guerra en Siria

El 15 de marzo de 2011 el polvorín estalló en Siria. Una década después, la cruel cotidianidad en la que inexorablemente se convierten a ojos de Occidente los conflictos largos nos abofetea con cifras: 5,6 millones de refugiados, 6,5 millones de desplazados internos y cerca de 400.000 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Las risas de Salwa y Abdullah Al-Mohammad nos estremecieron a todos hace poco más de un año. Recordarán su imagen. Una niña de cuatro años y mejillas sonrosadas jugaba con su padre a reírse cada vez que explotaba una bomba y hacía temblar los cimientos de su casa. Como en “La vida es bella”, buscaba protegerla del miedo a través del juego. El problema es que en esa escena no había nadie que grite ¡corten! y ponga fin al peligro, al drama y a la destrucción de un país después de diez años de guerra.

La mitad de los refugiados sirios están en Turquía; más de medio millón son niños que han nacido en el exilio

Muertos, refugiados y destrucción

Salwa y Abdullah Al-Mohammad acabaron huyendo. Son parte de los 5,6 millones de refugiados sirios que tomaron la dolorosa e incierta decisión de dejarlo todo y buscar un lugar seguro fuera de su país. Aproximadamente la mitad de los refugiados sirios están en Turquía, 3,66 millones, según datos de ACNUR, de los cuales más de medio millón son niños que han nacido en el exilio. Muchas de esas familias que buscan florecer y darle un futuro a sus hijos, no piensan ya en volver a Siria algún día. Según un estudio de la Asociación Siria por la Dignidad de los Ciudadanos (SACD), realizado a partir de entrevistas a sirios que regresaron a las áreas que el Ejército de Al Asad recuperó, asegura que la mayoría viven con miedo ante las detenciones arbitrarias, extorsiones e incluso reclutamientos forzosos.

En 2020 se han registrado menos bombardeos pero la pandemia ha puesto la puntilla

De las protestas a una década de guerra

Diez años después del estallido de las protestas que desembocó en la guerra en Siria, el régimen de Bashar el-Asad, apoyado por Rusia, Irán y Hizbulá, controla la mayor parte del país. La oposición, apoyada por Turquía, mantiene su último bastión en la provincia de Idlib, al noreste. Ante un país sumido en una grave crisis económica, bajo la presión de una larga lista de sanciones y con el conflicto estancado, las negociaciones para una solución política se presentan cada vez más complicadas.

Una guerra sin ganadores que deja un país en ruinas. En 2020 se han registrado menos bombardeos pero la pandemia ha puesto la puntilla. Más del 80% de la población malvive por debajo del umbral de la pobreza y para este año el gobierno sirio ha anunciado su presupuesto más bajo desde el inicio del conflicto. Mientras, Al Asad se mantiene en su trono desde el que solo ve las ruinas de lo que fue su país y desde el que se presenta como el favorito indiscutible para las elecciones presidenciales de este verano.

Las negociaciones en Suiza están fracasando, aunque la comunidad internacional apuesta por ellas como única vía para la paz

El proceso de paz que fracasa una y otra vez

En esta década han sido varios los intentos para llevar a cabo un proceso de paz que ahora mismo sigue en punto muerto. Los distintos esfuerzos de organismos como la Liga Árabe o Naciones Unidas no han logrado avances significativos. En febrero de este año se reanudaron las consultas del denominado proceso de Astaná en la ciudad rusa de

Sochi. Participaron Rusia, Irán y Turquía junto a representantes del régimen de Al Asad y de la oposición. Es una mesa de diálogo creada en paralelo a Naciones Unidas, que negocia en Ginebra la redacción de una nueva Carta Magna con la participación del régimen, de la oposición y de la sociedad civil. El enviado de la ONU para Siria, Geir Pedersen, reconoció en enero que las negociaciones en Suiza están fracasando, pese a que la comunidad internacional apuesta por este proceso como la única vía para la paz.

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