Guerra Rusia - Ucrania

Diario del día 3 del camino a Polonia: Llegamos a Cracovia

El autobús en el que viaja Antena 3 ha llegado a la localidad de Cracovia, donde subirán más refugiados.

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Recorremos Alemania desde primera hora de la mañana. Todavía no ha salido el sol. Nos esperan 48 refugiados que previamente fueron seleccionados por Janina, una mujer que, desde Polonia colabora con los servicios sociales del ayuntamiento de Lalín. Hoy nos ha dado una buena noticia. Todos han conseguido atravesar la frontera de Ucrania con Polonia tras largas y tediosas colas de espera.

Seguimos con la cabeza puesta en ellos, en esas familias enteras que huyen de la guerra casi con lo puesto. Allí dejan lo esencial, su hogar y ahora su única esperanza es que alguien les ofrezca una casa, una cama para dormir a resguardo.

Son las dos de la mañana, Antonio uno de los conductores nos dice que llegamos. Estamos desorientados. Tras 44 horas de viaje el sueño se empieza a apoderar de nuestra lucidez. Estamos en Nowa Sarzyna, al suroeste de Polonia, 11 grados bajo cero. La oscuridad se rompe sólo con las faros del autobús. Saludamos a Janina y a algunos voluntarios que colaboran con el ayuntamiento de Lalín y descansamos unas horas.

El viernes amanece luminoso, derritiendo la nieve de un paisaje propio del este europeo. Aquí nos encontramos a los diez primeros refugiados ucranianos que viajarán con nosotros a España. Se trata de una familia completa, los padres y sus tres hijos menores, madres con sus hijos y también una pareja joven, ella está embarazada.

En un ambiente frío parece que buscan desesperadamente algo de calor. Las madres pegan sus manos a los vasos donde beben café y té. Los niños juegan, ajenos a la realidad, en unos columpios. No hablamos el mismo idioma pero les sonrío y tanto adultos como niños nos miran a los ojos y nos devuelven la sonrisa.

Es el poder de la mirada que, a veces, nos dice mucho más que cualquier palabra.

A bordo, de nuevo, del autobús llegamos a Cracovia. Aquí nos esperan otros 38 refugiados ucranianos. En su mayoría son mujeres con hijos. Aquí, entre dos autobuses se despiden emocionados de los polacos que le han ayudado a salir de la barbarie. Se conocen de días pero se abrazan, sin lágrimas y en silencio. Con una fuerza inmensa, como agradeciéndoles que les estuvieran dando la vida.

Impresiona la entereza con la que emprenden el viaje a otra vida, totalmente desconocida. Algunos han conseguido incluso traer a sus mascotas. Un perro y un gato también tiene sitio en este autobús. Podríamos decir que no falta nada en este viaje y, en realidad, sentimos que les falta todo.

Llegan refugiados a España

Saludan a la cámara se abrazan al llegar, esperan expectantes tras la ventana. Agradecen la ayuda. Han estado más de 2 días en carretera en un autobús. También han estado muchos días sin dormir, no más de 1 o 2 horas, como ellos mismos cuentan.

Elena ha llegado a Madrid junto a su hijo, su hermana, su madre y su padre "dijo que iba a defender su tierra. No sabemos cómo está". Están cargados con bolsas, mochilas y los más pequeños agarrados a sus peluches.

Muchos tienen a familiares o amigos en España, otros se van a Portugal, donde también tienen seres queridos. Anya se emociona cuando llega a San Sebastián. "Es muy difícil, hemos dejado a toda la familia", dice. Ella va a estar con su familia de acogida.

Victoria pudo huir cuando empezaron a bombardear su ciudad, pero los suyos se quedaron allí: "Cuando querían salir destruyeron los puentes". Cada día de guerra la solidaridad con Ucrania se desborda con miles de manos que quieren ayudar y que lo hacen.

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