Cientos de cadáveres de delfines mutilados se han encontrado amontonados en la playa francesa Les Sables d'Olonne, en la costa atlántica de Francia, cerca de La Rochelle. Los voluntarios de la ONG Sea Shepherd France señalan que son algunos de los miles de animales que cada año mueren accidentalmente por la industria pesquera en la costa del país.

Los animales habían sufrido fracturas, colas rotas, aletas rotas y heridas profundas por las redes de pesca. Y los expertos temen que el número de víctimas de "captura incidental" esté amenazando la supervivencia de las poblaciones de delfines franceses.

Cada año, los barcos de arrastre que pescan lubinas matan hasta 10.000 delfines, según denuncia Sea Shepherd. Los mamíferos quedan atrapados en las redes de pesca que capturan todo lo que encuentran en su camino, sufriendo una muerte "agonizante" al ahogarse.

En 2016, científicos del Observatorio Pélagis en La Rochelle y académicos universitarios advirtieron que el número de muertos por la pesca podría llevar a la extinción. "Los delfines son una especie sensible que se reproduce lentamente por sus pocas crías. Cuando la disminución de su población es visible, generalmente es demasiado tarde", dijo un portavoz del grupo activista Sea Shepherd.

"Si queremos ver delfines en Francia mañana, es urgente tomar medidas inmediatas para protegerlos. Sin embargo, el estado francés está haciendo oídos sordos a todas las advertencias de los científicos, y los pescadores involucrados están aprovechando la ignorancia del público en general", denuncia la organización.

Por su parte, los pescadores franceses consideran que los delfines son capturas accidentales a pesar de que están protegidos por el derecho internacional de conservación.