El Papa ha convocado en Roma a 190 altos cargos de la Iglesia Católica. Nunca antes se había tratado a tan alto nivel el escándalo de la pederastia en la institución. Ante ellos, las víctimas de los abusos expondrán su relato, sus acusaciones y sus demandas, que el delito sea juzgado por los tribunales, no por cardenales u obispos, que el discurso del Papa de "tolerancia cero" y del fin del encubrimiento se cumpla.

En España, un nuevo protocolo obligará a trasladar las denuncias de abusos a la Fiscalía. En Roma, las 9 ponencias, 3 a cargo de mujeres, se centrarán en la responsabilidad, la rendición de cuentas y la transparencia, con un objetivo.

La cumbre, que durará cuatro días, busca zanjar décadas de abusos a menores por parte de religiosos en todo el mundo. Existen más de 500 casos anuales y más de 100.000 víctimas, según los cálculos de El Vaticano. El Papa ha abierto la primera jornada subrayado la necesidad de tratar esta problemática con medidas precisas. "Yace sobre nuestro corazón el peso de la responsabilidad pastoral y eclesial que nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda cómo afrontar este mal que aflige a la Iglesia y a la humanidad". El máximo pontífice ha cerrado su discurso con una contundente frase: "Hace falta ser concretos".