Feminicidio
La confesión de un hombre que apuñaló a su mujer 23 veces: "La maté en 45 minutos porque no quería perder la custodia de mi hijo"
El acusado confiesa en el juicio haber matado a Federica Torzullo tras ocultar el cadáver y simular que seguía con vida.

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El juicio por el asesinato de Federica Torzullo ha sacudido a Italia tras la confesión íntegra del acusado, Claudio Agostino Carlomagno. En su declaración ante el tribunal, el hombre reconoció haber acabado con la vida de su esposa en el domicilio familiar de Anguillara Sabazia y explicó el motivo con una frase que ha marcado la vista: "La maté en 45 minutos porque no quería perder la custodia de mi hijo".
La investigación sitúa los hechos a comienzos de enero, después de que el acusado descubriera la relación sentimental de su mujer con otro hombre. La Fiscalía considera que la perspectiva de una separación y la custodia del hijo común influyeron de forma decisiva en el crimen.
Días de ocultación y engaño
Tras el asesinato, Claudio ocultó el cuerpo durante varios días y utilizó el teléfono móvil de la víctima para fingir que seguía con vida, según consta en la causa. El cadáver fue localizado finalmente en un agujero de una propiedad próxima al negocio del acusado, lo que permitió reconstruir una secuencia marcada por el intento de eludir la investigación.
Federica, de 41 años, había desaparecido el 8 de enero. Su hallazgo sin vida se produjo el domingo siguiente, tras una búsqueda que concluyó con la detención del presunto autor. El juez validó el arresto y acordó prisión preventiva, a la espera de que avance el procedimiento judicial.
El informe forense describe un ataque de una violencia extrema. La víctima recibió 23 puñaladas, 19 de ellas en el cuello y la cara, además de heridas en el resto del cuerpo. El examen reveló también quemaduras en el rostro, el cuello, los brazos y la parte superior del pecho, así como golpes en el abdomen, la pelvis y las extremidades inferiores. Al menos cuatro lesiones indican que Federica intentó defenderse.
La causa de la muerte fue el daño en las arterias del cuello provocado por un arma blanca de doble filo, un cuchillo que todavía no ha sido localizado.
Acusación de feminicidio
La Fiscalía de Civitavecchia ha calificado los hechos como feminicidio, atendiendo tanto a la ferocidad del ataque como al posible motivo relacionado con la nueva relación de la víctima. La acusación se apoya en el artículo 577-bis del Código Penal italiano, que contempla la cadena perpetua cuando el asesinato de una mujer se comete por odio, discriminación de género o con el fin de suprimir su libertad y derechos.
Más allá del proceso penal, el caso deja a un menor de diez años sin madre y con su padre en prisión preventiva, una consecuencia que subraya el impacto humano de un crimen que ha conmocionado al país.
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