La madre, Kim Frost, de 37 años, residente en Nether Jackson Court, Northampton, Inglaterra, se ha declarado culpable por un delito de crueldad y abandono infantil.

El niño sufrió múltiples fracturas en el cráneo y una hemorragia cerebral, pero ha podido recuperarse por completo, según informa 'BBC'. El juez dictamina que fue la madre la que causó "daño físico grave" en un "episodio prolongado de abuso".

Según los agentes la madre mantenía una relación "tóxica" con un hombre al que envió una serie de mensajes de texto y vídeos en los que se veía al menor gritando, llorando y vomitando.

Los médicos que atendieron al bebé dijeron que las lesiones que presentaba eran similares a cuando sufres un accidente de coche o una caída desde una ventana del primer piso.