Guerra Rusia - Ucrania

Cinco días y 7.000 kilómetros: el trayecto desde Galicia para salvar la vida de 48 ucranianos con final feliz

Salimos el martes, 8 de marzo en un autobús fletado por el Ayuntamiento de Lalín con destino a la frontera entre Ucrania y Polonia. Tras seis días de viaje y 7.000 km de carretera, llegamos a casa. Objetivo cumplido. Los 48 refugiados ucranianos que huían de la guerra emprenderán ahora una nueva vida en Galicia.

En resumen
  • Cargan una mochila de incertidumbre y dolor pero también de esperanza. Compartir estos días con ellos ha sido una experiencia vital única para este equipo de Antena 3 Noticias

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Con una enorme bandera azul y amarilla y bajo un aplauso reciben en Lalín a los refugiados ucranianos que desde esta tarde del domingo intentarán construir un hogar en la localidad pontevedresa.

Llegan exhaustos tras un éxodo doloroso en el que se vieron obligados a abandonar su país con lo puesto. Y se enfrentan a otra vida lejos de los suyos, de su tierra y con una lengua que -en su mayoría- desconocen.

En Lalín reciben el calor de sus vecinos con sucesivas muestras de cariño mientras el autobús recorre sus calles.

Ya en el albergue donde pasarán unos días antes de que se les reubique en pisos y casas se enfrentan a su primera noche en la comunidad gallega al calor de una "lareira" encendida.

Nos acercamos al interior para despedirnos. Nuestro trabajo informativo ha terminado y queremos darles un abrazo a personas desconocidas hace tan sólo una semana pero que, tras intensas horas de convivencia, las sentimos como familia.

Liliam y su hija Sophia están de espalda observando lo lejos y lo cerca del verde paisaje gallego. Hace dos días Liliam intentaba comunicarse conmigo en el aseo de un albergue alemán. Me dice algo en ucraniano. Gesticulando le hago saber que no la entiendo. Le pregunto si habla inglés y me dice que no. Mientras me cepillo los dientes la escucho ensayando una y otra vez unas palabras que su hija de 12 años le enseña mientras se ducha. Inmediatamente sale y pronuncia: "Quiero a España".

Hoy soy yo la que me acerco a Liliam y ella se gira. Pronuncia mi nombre y me abraza. Sophia baja la cabeza y sonríe tímidamente. Su hermana, 10 años mayor, se ha querido quedar en Ucrania. Su novio no podía abandonar el país y ella decidió que no lo dejaría solo. Su padre trabaja en África.

Decimos adiós a las hermanas Victoria, Zarina y Nona que han viajado junto a sus padres Gark y Marine. Son de procedencia armenia pero su hogar estaba en Ucrania hasta que las bombas les obligaron a escapar.

Nos despedimos también de Emilia y su pareja Damodar. Ella está embarazada de nueve meses. Serán padres en breve de su primera hija y sus rostros no pueden ocultar la incertidumbre. Arati nacerá en cuestión de días. Será gallega y traerá luz a tantas y tantas historias ocultas en cada uno de estos ucranianos.

Reflexión tras 7.000 kilómetros en autobús

Cada mirada, cada gesto, cada sonrisa de estos niños es especial. Nos hace preguntarnos de nuevo el porqué de esta guerra absurda que tanto daño causa a los más inocentes.

Pero, por encima de todo, en este largo e intenso camino Galicia-Polonia, Polonia-Galicia nos ha reconciliado en el ser humano con ejemplos de solidaridad que no entienden de tiranías.

Hoy, tras cruzar la frontera con España y después de 1.300 km recorridos hacemos una parada en Vitoria para desayunar. José Ángel, dueño de un hotel-cafetería no lo duda cuando nos ve llegar con los 48 refugiados ucranianos. "Que pidan lo que quieran" nos dice. La casa invita. Agradecidos le decimos que será más fácil si nos sirven café, te y algunos dulces para todos. José Ángel insiste: "Por favor, que pidan lo que quieran. Iremos uno por uno. No tenemos prisa".

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