G-20

Cara a cara de Joe Biden y Xi Jinping en Bali

Será la primera vez que se encuentren en persona desde enero de 2021, cuando Joe Biden se convirtió en presidente de Estados Unidos. Se espera que ambos dejen claras sus posiciones respecto a Corea del Norte, Taiwán y Ucrania. Estos son los argumentos de cada uno.

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La reunión bilateral entre el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el líder chino, Xi Jingping, marcará los prolegómenos de la cumbre del G-20 en la isla de Bali, en Indonesia.

Es el primer cara a cara de ambos líderes desde que Joe Biden llegó a la Casa Blanca en enero de 2021 pero ya han coincidido personalmente cuando ambos eran vicepresidentes. Tras cambiar de cargo, han mantenido charlas por teléfono o por videoconferencia, pero ahora mismo las relaciones entre EEUU y China no pasan por su mejor momento, es más, están en el momento más bajo de su historia reciente, concretamente desde 1979. El encuentro no tendrá grandes titulares pero servirá para que ambos líderes marquen sus líneas rojas en temas cruciales.

Posiciones sobre Taiwán y Corea del Norte

Según ha informado la Casa Blanca, Joe Biden pedirá a su homólogo chino que tome un "papel constructivo" para contener a Corea del Norte, ya que el mandatario afirma que Pyonyang es "una amenaza no solo para Estados Unidos sino para la paz y la estabilidad en toda la región". El régimen norcoreano ha registrado un reciente aumento en sus pruebas de lanzamientos de misiles, lo que ha disparado el temor a que el Gobierno de Kim Jong-un realice su séptima prueba nuclear.

Se espera que ambos líderes coincidan en la necesidad de prevenir nuevos estallidos en el mundo que comprometan las aspiraciones de ambas potencias. Eso podría servir para acercar posturas. Y, sin duda, el tema clave ahí será Taiwán. Pekín considera a esta isla parte inalienable de su territorio. El Gobierno chino asegura que prefiere lograrlo por la vía pacífica, pero no renuncia al uso de la fuerza para conseguirlo.

Washington ha mantenido la llamada “ambigüedad estratégica” desde que estableció relaciones diplomáticas en 1979 con Pekín. Nunca ha especificado si auxiliaría a Taiwán -con la que mantiene cálidos lazos informales y le vende equipamiento militar- en caso de una invasión. Sin embargo, ya como presidente, Biden ha declarado en al menos tres ocasiones que sus tropas podrían intervenir directamente en caso de conflicto bélico, palabras luego matizadas desde la Casa Blanca pero que han provocado quejas de los dirigentes chinos. “Aquellos que juegan con fuego acabarán quemándose”, le advirtió Xi a Biden en sus conversaciones pasadas.

La tensión se disparó este verano con la visita a la isla de la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi. China reaccionó furiosa a lo que consideran “una provocación política” con las mayores maniobras militares de la historia en la zona y la suspensión de la cooperación con Washington en asuntos clave como el cambio climático.

Ucrania

China nunca ha condenado la invasión de Ucrania por parte de Rusia, y claramente tiene una postura inclinada hacia Moscú. Culpa a la OTAN y a EE.UU. de no tomar en cuenta las preocupaciones de seguridad del Kremlin. Aún así, Pekín se ha abstenido de proporcionar ayuda militar a Moscú o de violar las sanciones occidentales impuestas, evitando no ser ellos también objeto de castigo. Washington pide a Pekín que utilice su influencia para mediar e intentar poner fin a la guerra. De momento, China sí ha expresado su malestar por el desarrollo del conflicto y así se lo hizo saber Xi Jinping al presidente ruso durante una cumbre en Uzbekistán.

Es posible también que durante la reunión se hable también de la guerra comercial y los semiconductores. Menos probable es, aunque no se descarta, que Biden eche en cara a su homólogo las violaciones de derechos humanos en la región de Xinjiang, donde vive la minoría musulmana uigur, y Tíbet o la represión en Hong Kong. Quizás ese tiempo se destinará a hablar de la pandemia o del cambio climático.

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