John Potter

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Segunda Guerra Mundial

Un británico oculta a su familia durante 50 años que había sido espía en la Alemania nazi

Se infiltró en la Francia ocupada por los nazis, informaba en persona a Churchill, tras la guerra, fue testigo de las atrocidades de Dachau y asistió a los juicios de Nuremberg.

John Potter fue un espía británico que a los 18 años se infiltró en la Francia ocupada por los Nazis, informaba en persona a Churchill, tras la guerra, fue testigo de las atrocidades de Dachau y asistió a los juicios de Nuremberg. Pero, durante 50 años guardó su vida en secreto a todo el mundo, incluida su familia. Tras su muerte, a los 93 años, su esposa Mildred, de 79, ha decidido contar su experiencia.

La señora Potter, de Worthing, Reino Unido, cuenta que conoció a John en Viena, Austria, en 1973 y se casaron tres años más tarde. Un día Mildred se dio cuenta que, por la edad que tenía su marido, debía de haber participado en la guerra. Decidió preguntárselo. "Me contestó que estuvo y fue parte del ejército, pero que no podía decirme más", recordaba, John había firmado la Ley de Secretos Oficiales .

No fue hasta años más tardes, estando de vacaciones en España, cuando su marido le dijo: "los 50 años han terminado". En un principio, Mildred, no entendió aquel mensaje críptico, pero luego se dio cuenta de lo que entrañaban aquellas palabras.

Churchill decidió que los informes que recibía de Francia no eran lo suficientemente buenos, y envió a Potter al país a reunirse con un grupo de informantes. "Tenía sólo 18 años cuando se le pidió que hiciera esto y no podía contarle nada a nadie, ni siquiera a su familia", cuenta la señora Potter. Se infiltró en la Francia ocupada en un submarino.

En Francia, John se unió al ejército de EEUU a petición del General Omar Bradley. "Se unió a los estadounidenses mientras recorrían Francia y Alemania para ayudarles a identificar soldados de las SS, los estadounidenses no podían distinguir los uniformes", explica la señora Potter.

"Me dijo que nunca olvidaría un lugar así y obviamente nunca lo hizo"

"Él estuvo cuando liberaron el campo de concentración de Dachau y lo que vio era horrible", relata la señora Potter, y prosigue, "en sus últimos años de vida sufrió demencia. Un día llegué a casa y él estaba sentado, llorando. Le pregunté qué era lo que le pasaba y él solo pudo decir: 'es terrible, es horrible'". "Me dijo que nunca olvidaría un lugar así y obviamente nunca lo hizo", recuerda su esposa.

Tras la liberación de los campos de concentración, estuvo presente en los juicios de Nuremberg, apoyando a uno de los químicos alemanes, "que había tratado de frenar la producción del gas mortal, pero los nazis amenazaron con meter a su esposa y sus hijos en un campo de concentración", dice la señora Potter. Cuando el juicio terminó, Potter regresó a Reino Unido, donde acabó sus estudios en química en la Universidad de Londres.

Su esposa, decidió que su historia debía conocerse tras su muerte. Ella concluye: "El merece que su historia sea contada. Fue una vida increíble. Le sobreviven sus cinco hijos, 10 nietos y 15 bisnietos".

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