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Duque de Edimburgo

Muere Felipe de Edimburgo, marido de la reina Isabel II de Inglaterra

El príncipe Felipe de Edimburgo ha fallecido este viernes a los 99 años de edad. El duque de Edimburgo ha estado junto a la reina Isabel II más de 70 años.

El duque Felipe de Edimburgo ha muerto este viernes 9 de abril de 2021 en el castillo de Windsor. Él era el marido de la reina Isabel II, reina de Inglaterra y pasará a la historia por ser el consorte más longevo de la monarquía de Reino Unido.

El duque de Edimburgo presentaba varios problemas de salud durante los últimos meses, que finalmente no ha podido superar.

La Casa Real británica ha emitido un comunicado anunciando la muerte del príncipe Felipe: "Es con gran pesar que Su Majestad la Reina anuncia la muerte de su amado marido, Su Alteza Real el príncipe Felipe, duque de Edimburgo", señala la nota.

A partir de ahora comenzará un periodo de duelo nacional que durará hasta el día del funeral, que no será de Estado, aunque tenía derecho.

El duque de Edimburgo había expresado su deseo de que el funeral fuera más privado, más al estilo militar, en la capilla de Sant George's, en el Castillo de Windsor.

En el año 2017, unos meses antes de retirarse de la vida pública, el príncipe Felipe de Edimburgo ya expresaba que "no podía aguantar de pie mucho más tiempo!".

Después de permanecer al lado de la reina Isabel II de Inglaterra durante más de 70 años, y cuatro años después de aquella expresión, ha fallecido.

El príncipe que nunca llegó a rey

Felipe de Mountbatten, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Green nació en 1921 en Corfú, en Grecia.

El príncipe Felipe contrajo matrimonio con la reina en 1947, cinco años antes del ascenso al trono. La coronación oficial de la reina Isabel II en 1953 obligó al duque a adaptarse a las exigencias del Palacio de Buckingham, con algunas discrepancias y reticencias, según se ha retratado en biografías y documentales.

El matrimonio tuvo cuatro hijos, además de ocho nietos y cinco bisnietos. Ha estado a lado de reina de una forma fiel, acompañándola en todos los momentos más duros de la corona, como los divorcios de sus hijos o la trágica muerte de la princesa Diana de Gales.

El último episodio más sonado fue la renuncia a representar la corona en público de uno de sus nietos, el príncipe Guillermo, y su mujer, Meghan Markle, los duques de Sussex.

Se mantuvo unos pasos por detrás de la reina

El príncipe Felipe de Edimburgo, esposo a la reina Isabel II durante más de siete décadas, se mantuvo siempre unos pasos por detrás la soberana británica.

Fue conocido por su particular sentido del humor y su fuerte carácter, Felipe de Mountbatten, nacido con el título de príncipe de Grecia y Dinamarca, ha sido el consorte más longevo en la historia de la monarquía británica.

Se retiró de la vida pública en 2017, pero continuaba participando en eventos familiares. También ha acaparado la atención mediática con sus recurrentes problemas de salud y por un accidente de tráfico que sufrió en 2019, cuando con 97 años conducía un todoterreno en las inmediaciones de su residencia de Sandringham.

Problemas de salud

En 2011, el duque de Edimburgo tuvo que ser sometido a una operación coronaria de urgencia y en 2013 a una cirugía "exploratoria" del abdomen de la que no se conocieron detalles.

La última noticia es que el pasado 16 de marzo, recibió el alta médica tras haber permanecido ingresado durante 28 días en dos hospitales de Londres, donde fue operado de una afección cardíaca.

Adaptación a la familia real

Felipe se casó el 20 de noviembre de 1947 con la entonces princesa Isabel, ahora reina Isabel II de Inglaterra.

Durante los primeros tiempos en el Palacio de Buckingham, Felipe sufrió para adaptarse al continuo escrutinio público y las limitaciones que entrañaba su cargo, si bien con los años afianzó su rol en la familia real.

Pronto se ganó el favor de los británicos con sus apariciones en los medios, poco comunes hasta entonces entre la realeza, y a partir de 1960 dedicó parte de su tiempo a múltiples organizaciones benéficas y a la conservación del entorno natural, una pasión que heredaría su primogénito, el príncipe Carlos, heredero de la Corona.

También continuó cultivando algunas de sus pasiones, como el polo, la conducción y la navegación.

Su largo matrimonio con la monarca ha combinado las continuas muestras de complicidad que ambos mostraban en público con los rumores sobre infidelidades que circularon en la década de 1950, cuando el duque emprendió un viaje en solitario durante más de cuatro meses.

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