Sólo en 2018, el número de pasajeros conflictivos en aeropuertos españoles fue superior a 860, una cifra que casi duplica las cifras del año anterior. Sorprende el dato en el aeropuerto de Mallorca. De los más de 100 incidentes recogidos allí, más de la mitad eran británicos.

De hecho, por nacionalidades, Reino Unido encabeza el ranking con más de 260 y España es el segundo. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea ha lanzado una campaña para concienciar y prevenir este tipo de comportamientos.