Los enviados del juzgado, acompañados de guardias civiles, entran en la sede de la Consejería de Economía del gobierno catalán. Es una diligencia más dentro de las investigaciones sobre los preparativos del referéndum ilegal.

Las organizaciones independentistas llaman a concentrarse ante el edificio. Pinchan las ruedas de los coches patrulla de la Guardia Civil. Los manifestantes anuncian que pasarán la noche allí y que no les dejarán salir del edificio.

Además del bloqueo y los gritos, se producen empujones, también con los mossos que llegan para proteger el edificio. Algo parecido sucede en otros registros. El presidente de la ANC, Jordi Sànchez, les arenga: "Que nadie se vaya a casa, será una noche larga e intensa". Otros políticos independentistas se acercan animando a los manifestantes.

Los agentes intentan salir por otro edifico contiguo, pero los manifestantes lo descubren y lo impiden. Ante la tensión el juzgado ordena al jefe de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, que actúe para que puedan salir la comisión judicial y los guardias civiles.

Jordi Sànchez y Jordi Ciuxart, presidente de Òmnium Cultural, animan a los manifestantes a la "movilización permanente" contra los que quieren impedir el referéndum. Se suben a los coches de la Guardia Civil destrozados.

Los funcionarios del juzgado tienen que salir por la azotea del edificio. Los guardias civiles salen protegidos por los mossos casi 20 horas después de iniciado el registro.