“Existe el falso mito de que las empresas más tradicionales que deciden digitalizarse pierden esa esencia que han ido heredando durante años. Pero la verdad es que no es así, se puede mantener una forma de trabajar muy tradicional, muy artesanal, y apoyarse en la tecnología para mejorar los procesos”, explica Fernando Asín, Gerente de Oferta, Comercialización y Canales de Telefónica Empresas.

Un ejemplo de ello, es Joselito. Una empresa familiar, con más de 150 años de historia, que sigue respetando las técnicas artesanales de producción que han ido pasando de una generación a otra. “En Joselito, tanto los jamones como los embutidos que hacemos son totalmente naturales. No contienen ningún tipo de aditivos. Por ejemplo, el jamón, es jamón y sal; y el chorizo es pimentón, ajo y sal”, nos cuenta José Gómez mientras paseamos por su fábrica.

Ahora mismo, en sus secaderos hay más de 70.000 jamones y todos ellos tienen “su DNI”. Un número identificativo en el que se indican todos los datos que pueden afectar al producto final: en qué finca ha vivido el animal, cómo se alimentado...o cualquier problema o incidencia que haya tenido. De esta forma en un solo código pueden almacenar y consultar toda la historia de ese jamón. Desde el campo a la fábrica.

Es una información muy valiosa para ellos y que, hasta ahora, no se registraba. “A lo mejor lo sabía mi tío o mi padre... pero no se dejaba escrito en ningún sitio”, añade Gómez. Gracias a la transformación digital que han llevado a cabo ya pueden almacenarla y analizarla para seguir mejorando sus procesos de producción y, también, la calidad de su jamón.

Para sostener todo este sistema, Telefónica Empresas ha tenido que instalar en Guijuelo, un pequeño pueblo de menos de 6.000 habitantes, la tecnología más potente del mercado. “Lo que se ha hecho es dotarles de una conectividad que permite garantizar sus comunicaciones, garantizar la información, garantizar que siempre su actividad está en marcha y que sacan el máximo partido a todos los procesos que están cambiando”, nos explica Fernando Asín, de Telefónica Empresas.

Además, han tenido que proteger todos los datos bajo fuertes medidas de seguridad. Porque ellos ya exportan a 56 países y cualquier fallo en la cadena podría poner en peligro toda su producción. “Lo que no puede suceder ahí es que en esos tres o cuatro meses que dura la campaña, por un ataque de seguridad, por una fuga de información o por cualquier otro ataque externo, tu producto se eche a perder y, por lo tanto, pierdas todo el año”, dice Asín.

Es solo un ejemplo de cómo una industria tradicional y totalmente artesanal, se digitaliza y se apoya en la tecnología para continuar creciendo y mejorando la calidad de su producto estrella, el jamón ibérico.