fue nombrado mayor en abril de 2017

Trapero, de los altares independentistas a ser cesado e imputado por sedición

Josep Lluis Trapero ha pasado en dos meses de los altares de los sectores independentistas a ser destituido de su cargo. Tras ganar notoriedad pública tras los atentados en Cataluña, donde mostró gran sintonía con Carles Puigdemont, se situó en el epicentro de la tensión en el 1-O.

Josep Lluís Trapero

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Josep Lluis Trapero, que esta madrugada ha sido cesado como mayor de los Mossos d'Esquadra, ha pasado en dos meses de los altares de los sectores independentistas a ser imputado por sedición y ser destituido de su cargo tras semanas en el punto de mira por su papel clave en el referéndum del 1 de octubre.

El Gobierno ha cesado esta madrugada a Trapero como mayor de los Mossos d'Esquadra, en aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución, aunque podrá mantenerse en la policía catalana, donde tiene plaza de comisario.

Trapero, nombrado mayor en abril pasado, es un comisario arisco con los medios que cobró gran notoriedad pública tras los atentados del pasado 17 de agosto en Barcelona y Cambrils (Tarragona) y que, desde el primer día, ha demostrado una gran sintonía con el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

El hasta ahora mayor no ha ocultado en las últimas semanas su incomodidad por el hecho de que fue encumbrado a los altares de los soberanistas tras su rifirrafe con un periodista que le afeó que hablara en catalán en una rueda de prensa tras los atentados yihadistas, y ha intentado desmarcar su labor profesional del proceso independentista.

Sin embargo, no ha podido evitar que los Mossos d'Esquadra se situaran en el epicentro de la tensión por el 1-O, especialmente después de que primero la Fiscalía y luego el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) les ordenaran impedir la votación, que finalmente acabó celebrándose, una actuación por la que la Guardia Civil y la Policía Nacional le han recriminado pasividad.

De hecho, la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha imputado por sedición a Trapero y, ante la petición fiscal de que ingresara en prisión, le ha retirado el pasaporte, por la supuesta pasividad de los Mossos durante el asedio a la comitiva judicial que el pasado 20 de septiembre registraba la consellería de Economía, en una operación contra el referéndum del 1-O.

A partir de nuevos informes de la Guardia Civil, la Fiscalía quiere ampliar la acusación en la Audiencia Nacional contra Trapero por la supuesta inacción de los Mossos a la hora de impedir la votación del 1-O, por lo que no se descarta que pueda volver a ser citado por la juez a una nueva declaración.

Trapero, el primer jefe de los Mossos d'Esquadra que ha desarrollado toda su trayectoria en este cuerpo, ha sido destituido como mayor justo en el momento de máxima tensión en las relaciones de la policía catalana con la Guardia Civil y la Policía Nacional, con varios encontronazos y cruce de acusaciones entre cuerpos a raíz del proceso independentista.

Al frente de los Mossos, Trapero no ha dejado de reivindicar, al unísono con los sucesivos consellers de Interior, que la policía catalana asumiera más competencias, especialmente en el ámbito internacional y en la lucha contra el terrorismo.

Policía ambicioso, Trapero escaló puestos de mando en la estructura interna impulsado por los éxitos de deslumbrantes investigaciones policiales, algunas de las cuales generaron suspicacias y le crearon no pocos enemigos en la Guardia Civil y la Policía Nacional, que han aflorado sin disimulo en el tramo final de su etapa como mayor.

Con la decisión de destituir a Trapero de la cúspide de la policía catalana, el Gobierno quita galones a una de las personas de la máxima confianza del también destituido presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que fue quien le encumbró a la plaza de mayor, vacante desde 2007.

En verano del pasado año, cuando aún era comisario jefe, Trapero, ataviado con una llamativa camisa hawaiana y guitarra en mano, compartió una ya célebre paella informal en Cadaqués (Girona) con un grupo de amigos, entre ellos Puigdemont, que trascendió a las redes sociales, lo que le valió las críticas de los sindicatos de la policía al entender que se podía poner en tela de juicio su independencia.

Meses antes, en uno de los primeros actos oficiales públicos en los que Puigdemont y Trapero coincidieron, con motivo del día del patrón de los Mossos -en abril de 2016-, el ya destituido mayor mostró su "inquebrantable lealtad" al entonces presidente catalán.

"Como máximo responsable uniformado, os traslado nuestra inquebrantable lealtad. Es a usted y a su gobierno a quien le corresponde el mando supremo del cuerpo", indicó entonces Trapero, que pidió que se dejara a los Mossos d'Esquadra "al margen" del debate político en Cataluña, centrado ya en exclusiva en el proceso independentista.

"Los Mossos acompañaremos a la sociedad a la que servimos", garantizó entonces Trapero, que ha sido destituido como mayor esta madrugada por decisión del ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, a través de un anuncio en el Boletín Oficial del Estado (BOE), pocas horas antes de que también se haya oficializado el cese de Puigdemont.

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