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Por Vicente Vallés

Tiempos confusos

Durante décadas se extendió por el mundo occidental el criterio de que las urnas aclaran el escenario político. Desde hace algunos años, esta máxima ha perdido vigencia de forma abrupta. Por ejemplo, en el Reino Unido y en España.

  • En el tránsito hacia el 10 de noviembre, España asistirá al progresivo deterioro de la economía

Los británicos creyeron que un referéndum resolvería el viejo conflicto interno sobre la pertenencia a la Unión Europea. Ganaron los partidarios del Brexit; cayó el gobierno; la nueva primera ministra convocó elecciones y sacó menos votos; el parlamento dijo que no a todas las modalidades de Brexit, pero no dijo que sí a ninguna; la primera ministra dimitió, y fue sustituida por un iluminado. Y en esas siguen.

Aún no hemos sido capaces de decir qué es lo que sí queremos

En España, en diciembre de 2015 se troceó el parlamento, el gobierno estuvo diez meses en funciones, con varias investiduras fallidas, otra repetición electoral, un gobierno en minoría que cayó en una moción de censura, un nuevo gobierno con 84 diputados de 350, un proyecto de presupuestos fracasado, elecciones anticipadas en abril de 2019, desencuentro general, nueva investidura fallida y otra repetición electoral.

Esta es nuestra nueva normalidad. Los ciudadanos tenemos muy claro lo que no queremos, pero aún no hemos sido capaces de decir, como sociedad en su conjunto, qué es lo que sí queremos.

Como dijo Thomas Jefferson, el gobierno que eliges es el que te mereces

En el tránsito hacia el 10 de noviembre, España asistirá al progresivo deterioro de la economía con el consiguiente efecto negativo en el empleo, al Brexit (si finalmente se produce) y a la sentencia a los líderes independentistas, con las consecuencias que eso pueda tener. Se ha impuesto la confusión. Como dijo Thomas Jefferson, el gobierno que eliges es el gobierno que mereces. Se podría decir lo mismo sobre el desgobierno.

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