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Gobierno

Sanidad, el departamento sin competencias que cambia de ministro cada año y medio

Es el ministerio con menos competencias por haberse traspasado la sanidad a las comunidades autónomas. Pero no consigue que la mayoría de sus responsables estén en el cargo por lo menos una legislatura completa. Ahora, además de la falta de medios tiene que gestionar el coronavirus, la mayor pandemia en muchas generaciones.

Salvador Illa es hasta ahora el último ministro de Sanidad que se va del cargo antes de lo previsto. Pero hay numerosos antecedentes, casi todos por problemas surgidos al poco de iniciar su mandato. Y llama más la atención por ser el ministerio con menos competencias, casi un departamento residual, al haber transferido la sanidad a las comunidades autónomas. Un problema que ahora se ha vivido al tener que gestionar una inesperada pandemia interminable y con miles de muertos. En algunos gobiernos se ha adornado con otras competencias para darle un poco de empaque, sea consumo, servicios sociales o igualdad. Durante las últimas legislaturas ha habido un ministro de Sanidad cada año y medio en conjunto.

Crisis sanitarias

Salvador Illa, nombrado ministro poco antes de explotar la pandemia de coronavirus, ha tenido que hacer frente a la mayor crisis sanitaria de varias generaciones cuando las intenciones de su nombramiento eran otras, más bien representar los intereses de los socialistas catalanes en Madrid. Ahora, todavía en medio de la segunda ola o ya tercera de coronavirus, y recién comenzada la campaña de vacunación, vuelve a Cataluña para intentar mejorar las expectativas electorales del PSC.

Otra ministra también tuvo que intentar gestionar otra crisis sanitaria. Celia Villalobos, nombrada en el año 2000 por José María Aznar, no superó los problemas generados por las 'vacas locas' y fue sustituida en un cambio de Gobierno más amplio.

Problemas con el currículum

El científico Bernat Soria, nombrado por José Luis Rodríguez Zapatero, tampoco superó la mitad de la legislatura. Diferentes informaciones pusieron en duda sus cargos académicos y experiencia en investigación, de lo que alardeaba en su currículum oficial.

Algo parecido le sucedió a una de las ministras de Sanidad más efímeras. La socialista Carmen Montón, médica de profesión, tuvo que renunciar en septiembre de 2018, un trimestre en el cargo, tras descubrirse problemas de plagio en su tesis universitaria. Ha sido recuperada como embajadora observadora permanente del Reino de España ante la Organización de Estados Americanos.

Fugaces fueron también otras compañeras de partido. Trinidad Jiménez y Leire Pajín. Jiménez salió para una operación parecida a la de Illa, pero en Madrid, frente a Esperanza Aguirre. El problema vino antes, ya que Tomás Gómez no se dejó amedrentar y ganó las primarias contra el aparato del partido.

Algo parecido sucedió también en el Partido Popular con Alfonso Alonso. Del ministerio se fue al País Vasco, pero con la llegada de la nueva dirección de Pablo Casado terminó fuera de la actividad política. A otra candidatura fue Dolors Monserrat, la europea.

Ébola y Gürtel

Peor destino tuvo Ana Mato. La dirigente del Partido Popular tuvo que afrontar la crisis del Ébola, mostrando las dificultades de hacer frente a una situación como aquella. Después llegó el caso Gürtel, en el que resultó condenado su exmarido, Jesús Sepúlveda. Al ser ella imputada como partícipe a título lucrativo, tuvo que dimitir en 2014.

Ascensos

En otros casos, pocos, si ha supuesto un trampolín en la carrera política. Ana Pastor, primera médico de profesión, sustituyó a Villalobos. Despés fue ministra de Fomento con Rajoy y más tarde presidió las Cortes. Sigue en activo en el Grupo Popular trabajando ahora con Pablo Casado.

Elena Salgado, la primera ministra de Sanidad de José Luis Rodríguez Zapatero, recibió la cartera de manos de Ana Pastor tras las elecciones de 2004. Dejó el cargo para ser ministra de Administraciones Públicas y después vicepresidenta económica del Gobierno que tuvo que enfrentarse a la crisis de 2008..

Nuevo relevo

Ahora Pedro Sánchez tiene que nombrar un nuevo ministro, que parece que va a ser ministra, Carolina Darias. Lo que le abrirá otro hueco en Política Territorial y Función Pública. Pero esta vez no será como antes, el departamento ha dejado de ser un ministerio sin casi competencias: tiene que coordinar la vacunación contra el coronavirus, coordinarse con las comunidades en la gestión de la pandemia e intentar remodelar la sanidad pública para que esté preparada para crisis como esta.

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