Una imagen de Rubalcaba con el mensaje “la paz y la libertad es nuestra forma de vida” presidió el homenaje que la Facultad de Ciencias Químicas de la UCM rindió al exvicepresidente del Gobierno, fallecido tras sufrir un ictus el 10 de mayo. Ante un aula magna abarrotada, compañeros de profesión y alumnos recordaron el paso de Rubalcaba por la universidad. En el acto también estuvieron presentes, entre otros representantes políticos, la presidenta del PSOE y vicepresidenta primera del Senado, Cristina Narbona; el secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos; el ministro de Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska; la ministra de Sanidad en funciones, Maria Luisa Carcedo; el secretario de Empleo y Relaciones Laborales, Toni Ferrer; la secretaria de Pesca, María Luisa Faneca; la secretaria de Estado de Seguridad Ana María Botella. También otros ya alejados de la política, como el exsecretario general del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados Eduardo Madina o su amigo Jaime Lissavetzky.

Durante el acto, el catedrático del departamento de Química Orgánica y amigo de Rubalcaba, Odón Arjona, le describió como un “hombre feliz” durante los años que pasó en la universidad tras abandonar la política. Laura García, técnico de Laboratorio de Química Orgánica, se refirió a Rubalcaba como un “maestro en su profesión y un sabio de la vida”, y es que con “Alfredo siempre aprendías”, añadió. Su compañera recordó con cariño sus conversaciones, su pasión compartida por el Real Madrid, por las novelas negras y su sentido del humor: “Solo tenía un defecto, se comía las uñas como un desesperado”. A pesar de ello, añadió, fue “una persona muy inteligente y sobre todo irrepetible”. José María González Calbet, catedrático de Química Inorgánica y amigo de Rubalcaba, leyó una carta de la Facultad de Ciencias Políticas de la UCM solicitando a la universidad que le conceda la medalla de Honor. González relató los años compartidos junto a Rubalcaba como estudiante y más tarde como profesor, las horas en el laboratorio cuando preparaban la tesis, los partidos de fútbol, su pasión por el atletismo y los momentos en los bares cercanos a la universidad: “Alfredo era un ser raro, como el carbono, porque mejoraba el entorno”.

Por su parte, Pilar Goya, viuda de Rubalcaba, destacó que es un “inmenso honor” que el aula magna lleve su nombre. Este acto le hubiera gustado “muchísimo”, reconoció. Aseguró que Rubalcaba “nunca lamentó la decisión de dejar la enseñanza”, y es que “la política le dio muchas alegrías, pero también sinsabores y momentos muy malos”, sin embargo, continuó, “la enseñanza solo le dio satisfacciones”. “No le resultó fácil volver”, confesó, “tuvo que estudiar, repasar… era un trabajador infatigable, toda su vida fue ese estudiantes meticuloso”, pero sus alumnos le recompensaron “con creces” ese esfuerzo.

El decano de la facultad de Químicas, Francisco Ortega Gómez, recordó a Rubalcaba como un “gran servidor público” que “siempre tuvo presente la universidad”. Palabras de recuerdo también del anterior rector, Carlos Andradas, y el actual, Joaquin Goyache, que anunció que desde el rectorado organizarán un acto de reconocimiento el próximo 10 de mayo de 2020 con motivo del primer aniversario de su fallecimiento. En último lugar, Pilar Goya, acompañada del rector de la UCM y del decano de la Facultad, descubrió emocionada una placa en recuerdo a Rubalcaba.