Ley trans

¿Qué es la ley trans y por qué genera polémica?

Las personas podrán cambiarse el sexo en su DNI sin informes médicos o judiciales, simplemente mostrando su voluntad en un registro civil.

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El anteproyecto de la ley trans ha provocado reacciones en contra y a favor. La polémica está servida. Estos son los límites de edad que establece la nueva ley trans. Cualquier persona podrá cambiar de sexo a partir de los 14 años. Y desde los 16 años sin necesidad de informes médicos y sin que los padres opinen. Es decir, con esa edad pueden cambiar de sexo, pero no votar en unas elecciones, ni conducir, ni viajar sin permiso de los padres.

Los puntos polémicos de la ley trans

La nueva ley trans permitirá el cambio de sexo y nombre en el Registro Civil sin necesidad de testigos, pruebas ni informes médicos en un plazo de 3 meses, lo que se conoce como autodeterminación del género.

El Ministerio de Igualdad y los colectivos LGTBI solicitaban que fuera a partir de los 12 años, un punto que las asociaciones esperan que se mejore en el trámite parlamentario, al igual que el reconocimiento de las personas no binarias, personas que no se sienten ni hombre ni mujer.

Antes las personas que querían cambiar de sexo necesitaban un informe médico, ahora se reconocerá su identidad con un sencillo procedimiento, una declaración en el Registro Civil. Tendrán 3 meses para confirmarlo, el llamado período de reflexión, y 6 meses para dar marcha atrás, el denominado periodo de reversibilidad.

La autodeterminación del género ha sido el "caballo de batalla" en la negociación para los colectivos LGTBI y el ministerio de Igualdad. La nueva ley trans permitirá que puedan acceder las personas mayores de edad y los menores a partir de los 14 años.

El anteproyecto de ley plantea la libre elección del género, lo que para el movimiento feminista supone un "borrado de las mujeres". Algo muy criticado. El género es la construcción social del sexo, es decir, la forma en la que la sociedad define a hombres y mujeres.

La ley trans permitiría que cualquier persona pueda acudir a un registro civil y cambie su sexo en el DNI aunque mantenga su genitalidad, su físico y el nombre que recibió al nacer. Ello provocaría la adquisición de los derechos que implica ser hombre o mujer, lo que para algunas posturas contrarias a la ley trans afectaría a la legislación, como la Ley de Igualdad o la de Violencia de Género. Pero también a otros ámbitos como el del deporte. Estas consecuencias son el origen de la polémica.

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