Ha sido el primero que, desde la administración catalana, ha puesto en apuros a los acusados. Era Comisario General de Información. Asegura que los Mossos avisaron a Puigdemont y Junqueras que el 1 de octubre habría violencia: "Había un momento de tensión que podía acabar con una escalada de violencia". Ese aviso fue desoído, Puigdemont y Junqueras les dijeron que seguían adelante, que tenían un mandato del pueblo.

Esa idea, la de la escalada de violencia, ya la contó hace un año ante el juez Llarena, quien la recogió en su auto de procesamiento apuntalando el posible delito de rebelión. Pese a esa previsión, el comisario reconoció ante el fiscal que los Mossos no utilizaron el 1 de octubre a los antidisturbios, los conocidos como la Brimo.

Castellví sabía de lo perjudicial de su testimonio para los acusados. Durante la declaración se notó la tensión a que estaba sometido. Los nervios le hicieron confundir algún nombre: "El comisario Juan Carlos Primero, perdón Juan Carlos Molinero. Y en algún momento prefirió esquivar alguna pregunta. Tras su declaración, desde sectores independentistas se le acusó de traidor y un coche de los mossos protege discretamente su domicilio.

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