El juicio ha sufrido varios retrasos porque la demanda se presentó contra Carmen Franco, que falleció a finales de 2017, y la familia aducía que todavía no había recibido la herencia. El ayuntamiento de Santiago, gobernado por Compostela Aberta -Podemos- reclama la titularidad de las esculturas por considerar que son patrimonio público "histórico robado" y no propiedad privada de la familia. Son dos esculturas de los profetas Isaac y Abraham, obra del maestro Mateo, pertenecientes al Pórtico de la Gloria de la catedral, una joya del románico.

Desde que se retiraron de la catedral en el siglo XVI para unas obras el rastro de las obras es muy confuso, con la compra por un noble y también por el ayuntamiento, hasta que terminan en manos de los Franco.

El alcalde, Martiño Noriega, cree que el miedo de la familia Franco es que "este juicio genere de alguna manera jurisprudencia o precedente". El abogado de la familia argumenta que se trata de una utilización de la justicia con fines políticos, ya que nunca estuvieron las esculturas en el ayuntamiento y que son unos bienes privativos.

Los Franco mantienen otro pulso con el gobierno por la exhumación del dictador del Valle de los Caídos. Y otro con la Xunta de Galicia por el Pazo de Meirás.