El juez del caso Púnica, Eloy Velasco

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INSTRUCTOR DEL CASO LEZO Y PÚNICA, ENTRE OTROS

El juez Velasco, el último heredero de los 'jueces estrella' contra la corrupción

La trama Púnica, el caso Lezo, la causa por enaltecimiendo del terrorismo en el que estaba imputado Arnaldo Otegi... Son algunos de los juicios que le han convertido en el heredero de la famosa denominación de juez 'estrella'.

La lucha contra la corrupción que ha liderado el juez Eloy Velasco en los últimos años desde su juzgado de la Audiencia Nacional le estaba convirtiendo en heredero de la famosa denominación de juez estrella que se le atribuyó por primera vez al exjuez Baltasar Garzón.

Comenzó a brillar con fuerza en los medios de comunicación cuando en 2014, cinco años después de Gürtel, encabezaba un nuevo frente contra la corrupción del PP, bautizado como operación Púnica, y que llevó a la cárcel a uno de sus máximo dirigentes en Madrid, el exconsejero Francisco Granados, al que este miércoles ha dejado en libertad bajo fianza tras más de dos años y medio en prisión.

Durante la instrucción del caso Púnica han ido cayendo otros dirigentes del PP, como el que fuera presidente de Murcia Pedro Antonio Sánchez, que tuvo que dimitir al pedir Velasco su imputación, así como un diputado regional, y, este mismo martes, un viceconsejero de la actual presidenta madrileña Cristina Cifuentes.

Tres años después de que estallara la Púnica, los índices de popularidad de Velasco han alcanzado su punto álgido con la operación Lezo, que también se ha llevado por delante a Ignacio González, el otro delfín de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, a la que sustituyó cuando ésta decidió abandonar temporalmente la política.

Entre medias, este juez ha instruido otros casos que han puesto contra las cuerdas la gestión del partido en el Gobierno como el de Acuamed, que se saldó con el ingreso en prisión de los máximos dirigentes de esta empresa pública y que provocó la dimisión de un secretario de Estado, que finalmente fue desimputado.

Como en los mejores tiempos de Garzón, Velasco también se ha sumado a la causa de la justicia universal abriendo una causa, hace tan solo unos meses, contra el régimen sirio de Bachar al Asad por un delito de terrorismo.

Antes de llegar a la Audiencia Nacional, este bilbaíno nacido en 1963 fue director general de Justicia de la Comunidad Valenciana cuando gobernaba Eduardo Zaplana de 1995 a 2003, lo que sembró las sospechas entre sus detractores acerca de la intención de sus actuaciones judiciales, que algunos interpretaron como una venganza hacia el PP.

Tras su paso por la política, reingresó en la carrera judicial y en 2004 tomó posesión al frente del Juzgado de Instrucción número 24 de Madrid, donde permaneció hasta que, en agosto de 2008, sustituyó al juez Juan del Olmo -instructor de los atentados del 11M- en el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional.

Ya en este tribunal asumió, entre otros, el denominado caso Saqueo, en el que se investigaba el supuesto desvío de 26,7 millones de euros del Consistorio marbellí a empresas privadas, o la causa por enaltecimiento del terrorismo en la que estaba imputado el dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi. Velasco se quedó además los asuntos pendientes de los atentados del 11-M y la reclamación a Irlanda del terrorista Ignacio de Juana Chaos por volver a delinquir tras su excarcelación.

En 2010 abrió una investigación por la presunta cooperación del Gobierno de Venezuela con ETA y la guerrilla colombiana de las FARC y dos años después envió a la cárcel a Gerardo Díaz Ferrán, expresidente de la patronal, por el caso Nueva Rumasa. A pesar de su creciente popularidad, que ha levantado ampollas entre algunos, Velasco llevaba años intentando salir de su juzgado y ha pedido varias plazas en distintos destinos.

Ya en 2015 presentó su candidatura para la Sala Penal del Tribunal Supremo y recientemente, después de que el CGPJ le quitara a su juez de refuerzo, optó a una como representante español en un programa de la Comisión Europea.

Finalmente, el máximo órgano de gobierno de los jueces le ha concedido este miércoles el traslado a la nueva Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional, con lo que en pocas semanas dejará su juzgado de instrucción y le pasará el testigo a otro de las mayores causas de corrupción abiertas actualmente en España.

En esa sala revisará las sentencias que dicten sus colegas de las diferentes secciones de la Audiencia Nacional, con lo que seguramente su estrella se apagará poco a poco y su nombre dejará de aparecer en las portadas con tanta asiduidad.

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