Han tenido que pasar seis días de juicio del 'procés' y que hayan declarado diez de los doce acusados para que se haya puesto sobre la mesa el famoso whastapp del portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, que, como se aventuró entonces, ha comprometido al presidente del tribunal, Manuel Marchena.

Ha sido Jordi Sànchez, expresidente de la ANC, quien lo ha usado durante el interrogatorio del fiscal Javier Zaragoza, el cuerpo a cuerpo más enconado que se ha visto durante el juicio, centrado en la participación del acusado en el 20-S y el 1-O.

Muchos lo temían desde que, aún en noviembre del año pasado, se filtrara el mensaje de Cosidó al resto de senadores del PP defendiendo el acuerdo de su partido con el PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial, con Marchena como presidente, y así poder controlar "por detrás" la Sala Segunda, la que está juzgando el 'procés'.

Ese mensaje dinamitó el pacto, puesto que Manuel Marchena renunció reivindicando su independencia, pero, como era previsible, ha salido en la sala de vistas.

Poco antes de las cinco de la tarde, Zaragoza ha recurrido a un correo electrónico recibido por Jordi Sánchez el 28 de septiembre en el que se le planteaba la posibilidad de aparcar coches particulares delante de los colegios electorales el 1-O. Sànchez ha dicho no haber hablado con esa persona (Xabi Strubell) en su vida y no haber leído ese correo electrónico, que no tiene respuesta suya, con lo que ha sugerido que habría sido bueno llamar al remitente para que lo explicara.

Pero cuando Zaragoza le ha recordado que él era el destinatario del correo, Sànchez se ha revuelto. Y, sin duda, preveía el impacto de lo que iba a decir, hasta el punto de que se ha disculpado de antemano. "Perdone, no quiero ser impertinente", ha empezado antes de lanzarse: "Hay whatsapps que se han enviado que han comprometido la dignidad y el buen nombre del presidente de esta Sala y es evidente, por lo que él ha dicho, que él no sabía nada de esos whatsapp. Con lo cual, estamos ahí".

Marchena, que durante la sesión se ha tratado con mano izquierda intentando evitar "debates" entre el fiscal y el acusado, ha guardado silencio y el fiscal Zaragoza, tras un nuevo intento, ha zanjado el asunto y dado por cerrado el interrogatorio.